En la búsqueda de una Internet democrática y abierta

No debemos pensar que Internet es un espacio abierto y democrático y quedarnos en eso. Existen poderosos actores –públicos y privados– que perciben a Internet como una herramienta que debe estar al servicio de sus intereses por sobre aquellos del interés y bienestar general: vigilancia estatal, “apagones” de Internet, capitalismo de vigilancia y muchos otros modelos de ejercicio de poder que utilizan tecnologías son ejemplos de que la batalla por que Internet sea Internet democrática y abierta está lejos de acabarse.

Como miembro de TEDIC y debido al trabajo que venimos desarrollando hace años en pos de los derechos digitales y de un entorno saludable en línea, tuve el honor de ser seleccionado como becario para el programa Open Internet for Democracy Leaders, una colaboración entre el Centro para la Empresa Privada Internacional (CIPE), el Instituto Nacional Demócrata (NDI) y el Centro de Asistencia Internacional a Medios (CIMA).

Este programa dura nueve meses y permite a activistas de todo el mundo desarrollar sus habilidades en defensa y organización para proteger la libertad de Internet. En el marco de dicho programa, fui invitado a participar en Washington –junto a otros cinco becarios del sur global– para desarrollar una guía de activismo digital en clave regional y global. Pero… ¿qué significa esto?

La guía de activismo o advocacy playbook, se nutre de experiencias de activistas de distintos sectores1 y regiones del mundo para lograr un documento que englobe un amplio abanico de experiencias, problemáticas y estrategias para lograr una Internet saludable y abierta. Tiene como foco despertar el interés de activistas en derechos humanos que todavía no han valorado la importancia de Internet en sus luchas particulares, así como de personas con conocimientos técnicos que están empezando a ver la relación de sus áreas con los derechos humanos.

Derechos como libertad de expresión, libertad de reunión y asociación, acceso a la información y privacidad son solo algunos de los principios que hacen que Internet se constituya realmente en un espacio democrático y plural, que habilite el cambio social. Estos y otros valores fueron englobados en los Principios Democráticos por una Internet Abierta, desarrollados en conjunto por CIPE, CIMA y NDI2.

Tomando como punto de partida a la mencionada guía, activistas y defensores de derechos humanos en Internet de Pakistán, Túnez, Camerún, Uganda, Filipinas y Paraguay debatimos sobre nuestras distintas experiencias para luego identificar patrones comunes que pueden ayudar a otras personas a comprender la problemática y las incorporen en sus actividades y campañas. La guía está actualmente en proceso de revisión, y una vez terminada, será publicada y compartida en nuestros países.

Como parte de la actividad desarrollada, fuimos invitados al Capitolio de Estados Unidos a un encuentro con funcionarios del Comité de Relaciones Exteriores, para discutir sobre los principales problemas y amenazas que Internet sufre en nuestros países e intentar colocar la agenda de una Internet abierta como tema prioritario de este poder del Estado.

Por último, y como cierre de una intensa semana de intercambio y trabajo, participamos de un conversatorio abierto con el fin de reflexionar sobre problemas y desafíos de una Internet abierta y democrática en distintos contextos: violencia hacia la comunidad LGTBQI, apagones de Internet, empoderamiento a mujeres en sus habilidades digitales y la falacia del discurso tecno-solucionista que asume la neutralidad de la tecnología; estos fueron solo algunos de los temas que se discutieron durante la charla.

Es importante señalar que desde TEDIC amamos la tecnología y creemos en su gran potencial emancipador. Sin embargo, un análisis actual requiere disgregar variables para identificar los problemas que existen, que dificultan la posibilidad de que las TIC sean herramientas útiles para la democracia.

Internet es una herramienta global facilitadora de derechos, que permite comunicarnos entre sí, acceder a bienes de distinto tipo, a generar riqueza e informarnos. Sin embargo, así como existen estos beneficios que hace solo unos años eran inimaginables para la gran mayoría de las personas, también existen nuevos peligros y formas de violencia y exclusión a minorías –y también mayorías– que todavía no tienen una fácil solución, ni una única hoja de ruta para poder subsanarlas efectivamente.

Sin embargo, el camino del diálogo, de la participación junto a distintos actores para lograr objetivos y la construcción de consenso de múltiples partes interesadas, son definitivamente los caminos iniciales que debemos tomar para defender esa Internet que tanto amamos; sabemos que que todavía tiene mucho potencial para llegar a ser la mejor versión de ella misma, y quizás, a través de ella, podamos lograr una mejor versión de la propia humanidad.

Sigamos luchando.

1Los sectores incluyeron sociedad civil, medios y el sector privado.

2La declaración toma como punto de partida los 10 principios de la Internet Rights & Principles Coalition.