En Paraguay, las plataformas digitales siguen siendo espacios fundamentales para la participación pública, la denuncia de abusos, el periodismo de investigación y la organización colectiva. Para activistas, personas defensoras de derechos humanos y periodistas, las redes sociales no son solo canales de comunicación: son herramientas de trabajo, archivo de memoria, espacios de incidencia y construcción de legitimidad.
Sin embargo, esos mismos espacios se han convertido en escenarios de ataques sistemáticos. Hackeos, suplantación de identidad, eliminación arbitraria de contenido, campañas de desprestigio y violencia digital buscan silenciar voces críticas, frenar procesos de denuncia y debilitar la participación pública. Defender a quienes nos defienden implica, hoy más que nunca, proteger su presencia y su seguridad en entornos digitales.
En el 2025, TEDIC acompañó 18 casos, que oscilaron entre violencia digital y ataques a cuentas de personas defensoras de derechos humanos, activistas y periodistas. De ellos, 6 correspondieron a Facebook, 5 a Instagram, 2 a TikTok y 5 fueron consultas vinculadas a seguridad digital y rutas de denuncia. En este blog recogemos ese trabajo y reflexionamos sobre lo que implica defender la presencia digital de quienes alzan la voz frente a injusticias sociales.
Sostener alianzas estratégicas para una respuesta efectiva
Durante el 2025, TEDIC sostuvo y fortaleció su rol como organización reconocida como Trusted Partner de Meta (Facebook, Instagram y WhatsApp) y de TikTok. Este rol permite a la organización mantener canales de comunicación directos con las plataformas, fundamentales para actuar con rapidez frente a situaciones de alto riesgo que afectan la seguridad digital y la participación pública de activistas, periodistas y personas defensoras de derechos humanos.
Contar con este reconocimiento es clave en un contexto donde los mecanismos ordinarios de denuncia suelen ser lentos o ineficaces para quienes enfrentan ataques coordinados, censura digital o vulneraciones graves a su seguridad. La posibilidad de escalar casos críticos, dar seguimiento continuo y exigir respuestas oportunas marca una diferencia concreta en la protección de derechos.
En particular, la alianza sostenida con Meta y el trabajo como Trusted Partner de TikTok permitió: reportar de manera prioritaria casos de violencia digital, discurso de odio y desinformación, acompañar procesos complejos de recuperación de cuentas hackeadas, incidir en la moderación de contenidos en Facebook, Instagram y TikTok y brindar orientación en seguridad digital y prevención de riesgos para activistas y periodistas.
Acompañar para que las voces no sean silenciadas
Durante el 2025, el acompañamiento de TEDIC se centró en casos en que los ataques digitales buscaban frenar procesos de denuncia, investigación periodística u organización colectiva. Lejos de tratarse de hechos aislados, los motivos de consulta y denuncia respondieron a patrones claros de agresión.
Entre los principales motivos de acompañamiento se encontraron el hackeo y toma de control de cuentas personales, colectivas y de medios,la eliminación o sabotaje de contenidos con fines de censura o represalia, la suplantación de identidad y uso malicioso de perfiles públicos,la violencia digital basada en género, la difusión no consentida de imágenes íntimas y el uso de inteligencia artificial para manipular imágenes, voces o videos con fines de desprestigio, estafa o desinformación.
Las personas y colectivos acompañados fueron principalmente activistas, personas defensoras de derechos humanos, periodistas y organizaciones sociales cuyas acciones estaban orientadas a la denuncia de violaciones de derechos, hechos de corrupción y otras problemáticas de alto interés público.
Violencia de género facilitada por la tecnología: un patrón persistente
Un elemento transversal en los casos atendidos durante el 2025 es la violencia digital de género. La mayoría de las denuncias recibidas corresponden a mujeres, quienes enfrentan distintas formas de agresión en línea que buscan restringir su participación pública.
Entre estas violencias, la difusión no consentida de imágenes íntimas se mantiene como una de las principales formas de ataque. A esto se suman amenazas, acoso sistemático, campañas de odio y el uso de tecnologías como la inteligencia artificial para alterar imágenes o audios, con el objetivo de desacreditar, humillar o silenciar.
Cuando estas agresiones se dirigen a activistas, periodistas o defensoras de derechos humanos, el impacto no es solo individual: se afecta su credibilidad, seguridad y capacidad de continuar con su trabajo de incidencia y denuncia.
Atacar las cuentas es atacar las causas
Muchos de los casos acompañados durante el 2025 evidencian una estrategia clara: atacar las cuentas digitales para frenar procesos de organización, investigación o denuncia. Hackear un perfil, borrar su contenido o suplantar una identidad implica obligar a empezar de cero, perder audiencias construidas durante años y debilitar la voz pública de quienes incomodan al poder.
Uno de los casos más representativos fue la recuperación de una cuenta de Instagram perteneciente a una colectiva de mujeres que exigía mejoras en los procesos de denuncia de violencia intrafamiliar y exponía casos de corrupción fiscal. La cuenta fue hackeada, con el objetivo de eliminar el historial de publicaciones y boicotear su trabajo. Gracias a la articulación con Meta, se logró restablecer el acceso y permitir que la colectiva retomara su labor de incidencia.
Otro caso significativo fue el acompañamiento a un medio periodístico cuya cuenta de Facebook fue hackeada tras la publicación de investigaciones sensibles sobre corrupción. El proceso incluyó la gestión del reporte, el seguimiento constante y la recuperación segura de la cuenta.
También se intervino en un caso de uso de inteligencia artificial para crear un video manipulado que alteraba la imagen y la voz de una periodista, utilizado para estafas dirigidas a personas adultas mayores. La remoción del contenido permitió mitigar el daño reputacional y prevenir nuevas víctimas.
Finalmente, TEDIC acompañó un caso de difusión no consentida de imágenes íntimas de una mujer, perpetrado por su expareja. La intervención priorizó la protección de la víctima y la eliminación del contenido a través de los canales correspondientes en la plataforma.
Defender la participación en entornos digitales
El acompañamiento de estos casos confirma que los ataques digitales no son hechos aislados, sino parte de un patrón que busca silenciar voces críticas, especialmente de mujeres y de quienes defienden derechos humanos. En este escenario, proteger cuentas, perfiles y contenidos es una forma concreta de defender la participación democrática en entornos digitales.
Sostener alianzas con plataformas, exigir respuestas efectivas y acompañar a quienes enfrentan violencia digital es una tarea fundamental para garantizar que activistas, periodistas y defensoras y defensores de derechos humanos puedan seguir ejerciendo su labor sin miedo a ser borrados, hackeados o desacreditados.
Defender a quienes nos defienden es, también, defender el derecho a la autonomía, la libertad de expresión y la privacidad en el espacio digital.


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