Bitcoin para no informáticos – Entrega 2: las críticas al sistema

Persona encapuchada sosteniendo una monea con el símbolo de bitcoin

En el artículo anterior, desarrollamos conceptualmente Bitcoin y las criptomonedas en general, y vimos algunas de sus características generales.

Como para refrescar la memoria, recordemos que el Blockchain es una base de datos distribuida y que en el caso de las criptomonedas funciona como un libro contable sobre el que se escriben todas las transacciones del sistema.

Ahora pasemos a ver algunas críticas y desafíos que enfrenta Bitcoin y las criptomonedas en general.

Fines espúreos

Una crítica bastante común pero poco contundente, es la que decía “Bitcoin no es buena, porque sirve para comprar armas y drogas y habría que prohibirla”. Un argumento similar se podría utilizar para intentar prohibir los dólares, los francos, los yenes e incluso los mismos bancos ya que el tiempo ha demostrado que con este tipo de moneda y sistema se ha hecho todo tipo de actividades ilegales. También se debería prohibir la energía nuclear ya que con ella se hacen bombas y ni que hablar de la bioquímica y la nanotecnología.

Al respecto, vale la pena echar un ojo al mapa de nodos de bitcoin y ver que los nodos completos se corren muy especialmente en el “Norte global”:

(tomado de https://bitnodes.earn.com/)

El mapa muestra que son las zonas del planeta “más democráticas” y más “desarrolladas” donde se encuentran los servidores que soportan la red de Bitcoin.

Este tema del uso potencialmente malicioso de una tecnología, merece que la pensemos clave de futuro y trascender más allá de sus riesgos: de ser así, la humanidad no habría avanzado en ninguna tecnología.

En cambio, valdría la pena pensar en sus potencialidades y en particular del potencial democrático que implica una red distribuida de intercambio de bienes y servicios. De alguna forma es el ideal de libre circulación que prometía la globalización.

La regularización

Por otra parte, están quienes afirman que las criptomonedas suelen ser muy complejos de regular y les preocupa fuertemente la incapacidad del Estado para captar impuestos (que luego serían revertidos a la sociedad). Los que tienen esta preocupación, suelen ver al Estado como un agente re-distribuidor de riquezas y a las criptomonedas como un debilitador de esta función, y en última instancias como un profundizador de las desigualdades.

Más allá de la posible pertinencia de la preocupación, sería más fructífero pensar en nuevas formas de recaudación y re-distribución de las riquezas en un escenario de generalización del uso de las TIC y de profundización de la globalización, incluso más allá de los Estados-Nación.

Es que los Estados deberán adaptarse a los nuevos caminos en que se está desarrollando estas tecnologías  y buscar esos nuevos mecanismos, pero potenciando el ideal democrático y no aplicando censura y más control sobre Internet como viene ocurriendo en muchos casos.

Existen plataformas como Airbnb, Uber, AgoraPy u otras, que en eliminan los intermediarios, eluden los controles y son de gran utilidad para toda la población: Internet ha permitido el surgimiento de nuevas formas de relacionamiento e intercambio que muchas veces provocan el derrumbamiento de viejos privilegios y reconfiguran el escenario político-social.

Los que pierden su cuota en el pastel, suelen pedir más regulación, controles e incluso censura.

Favorece el lavado de dinero

Existe otra crítica similar a la anterior, que afirma que este tipo de tecnología facilitaría el lavado de dinero. Nuevamente, se puede afirmar que el problema de la criminalidad y sobre todo la más costosa, que es la de cuello blanco, ha existido por décadas y siempre se a adaptado a diferentes formas de almacenamiento y “lavado” de riquezas “mal habidas”.

Estas prácticas de transformación de dinero proveniente de actividades delictivas en “activos” o dinero “limpios”, se han vuelto cada vez más depredadoras, en la medida de que unos pocos acumulan cantidades descomunales de dinero. En este caso el factor humano de avaricia y corrupción se vuelven foco central del problema.

En tiempos de “Panama papers” y “Paradise papers” que son solo una punta del iceberg de la corrupción, pueden verse como prácticas intrínsecas al capitalismo: han existido desde siempre y se han exacerbado en los últimos 200 años. Se puede decir que son propias de la organización sistémica, política, económica y social con la que funciona gran parte de la humanidad en los últimos tiempos.

Las criptomonedas son un medio más en ese sistema: quienes lavan dinero en la actualidad, lo seguirán haciendo con o sin criptomonedas. Hay que atacar la raíz del problema que es la acumulación desmedida y la falta de justicia.

Bitcoin no es realmente anónima

En contraparte a la anterior, hay personas que critican a Bitcoin por no proporcionar los mecanismos adecuados para garantizar el anonimato de sus usuarios. En esta red, como ya dijimos, todas las transacciones son públicas, así como el monto, la dirección de origen y la de destino.

Existen nuevas monedas, probablemente muchas, que quieren resolver este problema y proponen mecanismos para volver anónimas las transacciones, incluso siendo público el Blockchain.

Un caso de estos es Zcash, que utiliza “transacciones blindadas” en las que emisor, receptor y monto de la transacción quedan ocultas en una “prueba de conocimiento cero”. Así el receptor puede verificar el monto y detalles del emisor, solamente cuando este le otorga las claves correspondientes, entonces, si bien el blockchain de Zcash es público y se pueden ver todas las transacciones, para ver dentro de las blindadas, es necesario ser parte de la transacción, por decirlo de algún modo. Otras moneda que también permiten las transacciones anónimas es Monero, ambas las retomaremos más adelante.

La crítica ambiental

En el caso de Bitcoin existe una crítica muy contundente que es la ambiental y que otras criptomonedas están tratando de resolver.

Repasando lo que ya vimos, recordemos que en Bitcoin, cada transacción queda registrada en el blockchain y cada nodo de la red tiene una copia de este “libro contable”. Además la red funciona mejor cuanto más nodos o computadoras están en funcionamiento y todas estas computadoras a su vez están encendidas permanentemente realizando cálculos criptográficos, exigiendo mayor potencia de cómputo y por lo tanto mayor consumo energético. Todos esos elementos provocan que la red Bitcoin, sea gran consumidora de energía eléctrica [cite]Malmo, C. (2017, noviembre 1). One Bitcoin Transaction Now Uses as Much Energy as Your House in a Week. Motherboard. Recuperado a partir de https://motherboard.vice.com/en_us/article/ywbbpm/bitcoin-mining-electricity-consumption-ethereum-energy-climate-change [/cite] y pueda calcularse que cada transacción tiene un costo energético altísimo.

Como ya se mencionó, existen otras criptomonedas que han propuesto diferentes formas de crear sus “pruebas” criptográficas, haciendo que el poder de cómputo no sea el elemento central, sino otro tipo de pruebas como la cantidad de monedas que se posee o el espacio en disco disponible, u otros. Alguno de esos enfoques lo discutiremos en el futuro artículo “Las diferentes pruebas”.

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También puedes leer el capítulo 3 de la serie: ¿Cuántas criptomonedas hay?