Libres y Segures en Internet – Serie nueva de seguridad digital

Herramientas para construir otro futuro posible

Inspiradas en el artículo que hicimos hace un año «1984, fue ayer:¿por qué necesitamos herramientas libres hoy?, hicimos una serie de flyers para redes para compartir con nuestra comunidad y que se enfoquen en cómo funcionan estas herramientas que son entrenadas con IA.

Con la consigna: «La privacidad no es paranoia. Es tu derecho». Abrimos este espacio para conversar sobre lo que te gustaría agregar a la lista, o explorar más de cerca para publicarlo en una nueva serie de «Libre y Segures»

Conocé más herramientas en los cursos asíncronicos en la web de https://libresysegures.tedic.org/es/curso/

Nuestro trabajo en 2025 – Memoria Institucional

El 2025 fue un año atravesado por tensiones políticas, retrocesos en derechos y aceleradas transformaciones tecnológicas. En este contexto, fortalecimos nuestro trabajo de incidencia nacional e internacional, evidenciando que la sociedad civil es clave para sostener y defender los derechos digitales. En el 2025 reafirmamos nuestro rol de actoras globales, desde Paraguay hacia el mundo. 

Uno de los hitos más importantes del año fue la reglamentación de la Ley de Protección de Datos Personales en Paraguay, un avance largamente impulsado por TEDIC y otras organizaciones, resultado de años de trabajo colectivo. Además,  desarrollamos investigaciones y acciones de incidencia sobre el uso de drones de vigilancia, la regulación de plataformas digitales, los impactos de la desinformación, el avance de la inteligencia artificial y sus riesgos sociales, así como la relación entre tecnologías y  salud mental. En un escenario donde las tecnologías se expanden más rápido que las garantías democráticas, buscamos producir evidencia, abrir debates públicos y acompañar procesos regionales que permitan imaginar otros futuros digitales posibles.

Pero el 2025 también fue un año para encontrarnos. Organizamos espacios de intercambio: afters, picnics comunitarios y ejercicios colectivos de mapeo y reconocimiento de lugares seguros para nuestras comunidades. Porque defender derechos digitales no es solo resistir: también es crear redes de cuidado, celebrar lo común y sostener el goce como práctica política.

La memoria institucional que presentamos reúne un año de trabajo, de aprendizajes, desafíos y alianzas que marcaron este recorrido. Confirmamos, una vez más, que frente al retroceso de derechos, la organización colectiva sigue siendo nuestra herramienta más poderosa.

Lee la memoria aquí

Lanzamos una investigación sobre vigilancia biométrica y reconocimiento facial en estadios de Paraguay

Desde TEDIC presentamos “Vigilancia biométrica: reconocimiento facial y derechos humanos en eventos deportivos de Paraguay”, una investigación elaborada por Antonia Bogado Rodas que analiza el avance de las tecnologías de reconocimiento facial en estadios y sus implicancias para los derechos humanos en Paraguay.

Este trabajo profundiza la evidencia generada en el marco de la campaña “Con Mi Cara No” y examina críticamente la implementación de sistemas biométricos habilitados por la Ley N.º 7269/2024. A través de un abordaje técnico, jurídico y de derechos humanos, buscamos aportar herramientas para comprender cómo estas tecnologías transforman las dinámicas de vigilancia en espacios públicos y de acceso colectivo.

La investigación explica cómo funcionan los sistemas de reconocimiento facial y por qué representan un cambio sustancial respecto a la videovigilancia tradicional. A diferencia del CCTV convencional, estas tecnologías permiten identificar y procesar datos biométricos de manera automatizada y masiva, habilitando nuevas formas de monitoreo sobre miles de personas en tiempo real.

También analizamos experiencias internacionales en países como Brasil, México, Uruguay y Reino Unido, donde la implementación de reconocimiento facial en eventos deportivos evidenció problemas vinculados a errores de identificación, vigilancia indiscriminada, opacidad institucional y ausencia de controles efectivos. Estos antecedentes permiten contextualizar los riesgos y desafíos que enfrenta Paraguay en este escenario.

A lo largo del informe abordamos cómo el uso de tecnologías biométricas puede impactar sobre derechos fundamentales como la privacidad, la protección de datos personales, la libertad de expresión, la igualdad y la presunción de inocencia. Además, advertimos sobre los efectos que puede generar la normalización de sistemas de vigilancia masiva en contextos democráticos.

La investigación también pone el foco en la necesidad de contar con evaluaciones de impacto, mecanismos independientes de supervisión y salvaguardas específicas para el tratamiento de datos biométricos sensibles. En ese sentido, sostenemos que la discusión sobre seguridad no puede desligarse de la protección de derechos fundamentales ni de estándares adecuados de transparencia y rendición de cuentas.

Con este lanzamiento, desde TEDIC buscamos contribuir al debate público sobre los límites, riesgos y responsabilidades asociados al reconocimiento facial en Paraguay, promoviendo una conversación urgente sobre tecnología, vigilancia y derechos humanos en la era digital.

Lee la investigación completa acá

Necro-logos y bio-poiesis: La administración algorítmica de lo vivo

Por: Araceli Ramírez

Resumen

La IA generativa ya no es “una herramienta más”: se viene instalando como una infraestructura cultural para producir lenguaje. Puede generar discursos coherentes y funcionales, sí, pero en ese mismo movimiento desplaza elementos centrales de la vida social de la palabra: el conflicto, la opacidad, el territorio, el cuerpo y la historicidad. En diálogo con Éric Sadin, este artículo propone llamar necro-logos a ese “lenguaje muerto”: una economía lingüística espectral cuyo principio rector es la optimización (fluidez, aceptabilidad, compatibilidad con normas dominantes) y cuyo efecto cultural es cerrar el paso a lo inesperado (Sadin, 2024; Sadin, 2020).

Como contrapunto, propongo bio-poiesis: la creación situada, encarnada y relacional que los feminismos y las epistemologías del Sur sostienen como práctica política de resistencia y de producción de mundo (D’Ignazio & Klein, 2020; Ricaurte, 2019). Con foco en Paraguay y América Latina, argumento que la IA generativa intensifica una doble colonización: la de los datos (extractivismo epistémico) y la de la imaginación (homogeneización cultural), con efectos glotopolíticos sobre lenguas y registros locales y con impactos diferenciados por género y desigualdad estructural (Ricaurte, 2019). A partir de experiencias regionales de intervención (como EDIA/Vía Libre y Latam-GPT), cierro proponiendo líneas de acción desde derechos digitales: gobernanza feminista de datos, auditoría situada de sesgos, alfabetización crítica y diseño tecnológico orientado al cuidado (Costanza-Chock, 2020; D’Ignazio & Klein, 2020).

Palabras clave: IA generativa; lenguaje; glotopolítica algorítmica; feminismo de datos; Sur Global; derechos digitales; creatividad; soberanía de datos.

Cuando la predicción se vuelve cultura

Hay una escena que se repite, con variaciones mínimas, en oficinas, aulas y redacciones de toda la región. Alguien abre un chat, escribe dos líneas (“haceme un comunicado formal”, “redactá un resumen ejecutivo”, “armame un texto para prensa”), y recibe un resultado pulido, educado, casi impecable. La sensación es ambivalente: alivio por la rapidez y, al mismo tiempo, una inquietud difícil de nombrar. No porque el texto sea malo, sino porque el texto suena como si no viniera de ningún lugar. Es un lenguaje sin temperatura, sin fricción, sin huellas. Una lengua “correcta” que parece flotar.

Esa flotación no es un detalle estético. En el corazón de la IA generativa hay una operación que, de tan cotidiana, se vuelve invisible: convertir el lenguaje en un problema de predicción. Donde antes el lenguaje era acontecimiento (decir algo en un momento, con un cuerpo, con un riesgo), ahora se administra como probabilidad: qué palabra sigue a cuál, qué frase “funciona”, qué tono “encaja”, qué forma minimiza conflicto y maximiza aceptabilidad. El resultado es una especie de prosa de aeropuertos: útil, universal, sin territorio.

Éric Sadin viene describiendo este desplazamiento en términos de una mutación más amplia: el paso hacia una administración algorítmica de la existencia, donde lo vivo se organiza mediante capas técnicas que no solo asisten, sino que deciden, orientan, normalizan (Sadin, 2020, 2023). En esa lectura, la IA generativa no es un software simpático: es una tecnología cultural que reconfigura la palabra como recurso gestionable. Y si la palabra se vuelve gestionable, también lo hace la creatividad; y si la creatividad se vuelve gestionable, la cultura entra en un nuevo régimen de gobernanza.

Este artículo parte de una hipótesis fuerte: la IA generativa está produciendo un cambio de época en la ecología cultural del lenguaje. No solo por la automatización de textos, sino porque instala la predicción como un criterio de legitimidad expresiva. Lo que se escribe (y cómo se escribe) empieza a ser evaluado, sugerido, corregido o reescrito por máquinas entrenadas sobre grandes bases de datos. De ese modo, el promedio estadístico del pasado se transforma en norma del presente.

Desde Paraguay y el Sur Global, esta transformación no llega a un terreno neutro. Llega a sociedades marcadas por desigualdades estructurales, por historias coloniales, por tensiones lingüísticas y por luchas feministas y disidentes que han hecho del lenguaje una práctica de ruptura. Por eso, más que preguntar si la IA “es creativa”, importa preguntar: ¿qué tipo de creatividad se vuelve dominante cuando el lenguaje se vuelve predicción? ¿Qué pasa con las narrativas situadas, las que emergen de los márgenes, de lo contrahegemónico, del conflicto social, cuando el estándar cultural se define desde la optimización?

Para nombrar ese régimen propongo necro-logos: un lenguaje muerto en el sentido político del término. No porque no produzca frases, sino porque reduce el lenguaje a su rendimiento: fluidez, coherencia, plausibilidad, utilidad. Frente a eso, propongo bio-poiesis: la creación viva como práctica situada, feminista y decolonial, orientada a sostener la potencia de lo inesperado.

Una crítica filosófica situada

En el artículo adopto un enfoque de teoría crítica de la tecnología con anclaje en derechos digitales y estudios culturales del lenguaje. Metodológicamente combino:

  1. Análisis conceptual (necro-logos, bio-poiesis, glotopolítica algorítmica) en diálogo central con Sadin y con aportes feministas y decoloniales (Haraway, 1988; D’Ignazio & Klein, 2020; Ricaurte, 2019; Costanza-Chock, 2020).
  2. Una lectura desde la sociología cultural sobre la IA generativa como infraestructura de producción simbólica, atendiendo a la economía política de datos y plataformas (Zuboff, 2019; Crawford, 2021).
  3. Estudios de caso regionales como prácticas de intervención: EDIA (Vía Libre) y Latam-GPT, entendidos no como “soluciones técnicas” sino como disputas por gobernanza de datos, lenguaje y soberanía tecnológica.

Mi objetivo no es ofrecer una “evaluación técnica” de estos modelos de lenguaje, sino disputar el sentido cultural y político de la IA generativa desde el Sur Global.

La vida espectral: la mutación del lenguaje en mercancía

Sadin describe un presente donde lo digital deja de ser una herramienta externa y pasa a operar como una capa que reorganiza la experiencia: una “vida espectral” en la que la mediación técnica produce un mundo de presencias sin cuerpo, decisiones sin deliberación y acciones sin sujeto plenamente responsable (Sadin, 2023). Lo espectral no significa “falso”, sino desencarnado: una forma de presencia que opera sin el peso del cuerpo, del tiempo y del conflicto.

La IA generativa intensifica esa espectralidad porque toca la materia prima de la vida cultural: el lenguaje. Si el lenguaje es el lugar donde una comunidad discute, imagina, pelea, acuerda, recuerda y se proyecta, entonces convertirlo en una salida optimizada no es un cambio menor. Es una reconfiguración de la cultura.

En la tradición filosófica, el lenguaje no es solo un vehículo. Es un espacio de disputa por el sentido. En cambio, el modelo generativo opera como una máquina de estabilización: produce frases “correctas”, previsibles, en un registro que tiende a la conciliación y la neutralidad. En ese gesto hay una política del lenguaje: menos conflicto, menos singularidad, más compatibilidad.

Aquí aparece la primera tesis del artículo:

Tesis 1. La IA generativa introduce una economía cultural de la palabra basada en la optimización, donde el criterio de “buen lenguaje” se desplaza hacia la fluidez y la aceptabilidad, desactivando la dimensión conflictiva y situada del sentido (Sadin, 2023).

Esto no significa que todo texto generado sea “malo”. Significa que el régimen cultural que se instala privilegia un tipo de lenguaje: el lenguaje que no incomoda.

Necro-logos: el lenguaje muerto como régimen de predicción

Decir que los modelos de lenguaje “predicen la próxima palabra” suele sonar a explicación técnica de divulgación, como si se tratara de un detalle mecánico. Pero en el marco de este artículo, esa operación mínima —la predicción— no es un mecanismo neutro: es una ontología cultural. La IA generativa no “participa” del lenguaje como acontecimiento; lo trata como un espacio probabilístico en el que la continuidad vale más que la ruptura. Y esa prioridad no es solo computacional: se vuelve un principio normativo cuando estos sistemas pasan a ser infraestructura cotidiana de escritura en escuelas, medios, empresas, organizaciones civiles y Estado.

Un modelo de lenguaje se entrena sobre grandes corpus textuales producidos en condiciones históricas específicas: archivos de prensa, libros digitalizados, foros, redes sociales, sitios web, manuales, documentos burocráticos, etc. En ese entrenamiento, el lenguaje aparece reducido a una estructura de regularidades estadísticas: el modelo aprende qué secuencias son frecuentes, qué asociaciones se repiten, qué giros son “esperables”. El punto decisivo es que lo que llamamos “salida” del sistema es la selección, bajo distintas técnicas de muestreo y ajuste, de lo que resulta más probable (o lo suficientemente probable) dentro de ese espacio (Bender et al., 2021). No produce “lo que quiere decir” un sujeto; produce lo que encaja.

Desde esta perspectiva, el modelo es extraordinario en tareas que dependen de la continuidad: resumir, reescribir, estandarizar, completar, homogeneizar. Pero allí mismo se revela el núcleo de su conservadurismo: su creatividad no es ruptura histórica, sino recombinación estadística de lo ya dicho. En términos culturales, su potencia se parece más a un collage que a una irrupción. Puede mezclar estilos, imitar voces, variar registros; pero lo hace en el marco de un criterio rector: maximizar la plausibilidad dentro del universo que heredó. Su “originalidad” queda subordinada a la verosimilitud.

La crítica de los “loros estocásticos” lo dijo con brutal claridad: estos modelos pueden producir lenguaje convincente sin comprensión, y esa capacidad de convincencia habilita un error social recurrente: confundir fluidez con verdad, coherencia con conocimiento, corrección sintáctica con responsabilidad epistémica (Bender et al., 2021). Sin embargo, para el argumento del necro-logos, el problema no se agota en la epistemología (“no saben lo que dicen”), sino que se desplaza a la sociología de la cultura: ¿qué cultura emerge cuando la infraestructura de escritura está organizada por la predicción?

Asimetría temporal: el futuro como derivación del pasado

Hay un rasgo estructural en la IA generativa que la vuelve ontológicamente conservadora incluso cuando se presenta como futurista: se alimenta del pasado para producir presente. Los corpus de entrenamiento son, por definición, archivos ya producidos; y aunque puedan incorporar actualizaciones, siempre hay una distancia temporal, una “capa de pasado”, que opera como condición de posibilidad del output. En sentido estricto, el modelo no “imagina” el futuro: lo extrapola. Esta asimetría temporal no es anecdótica: tiene implicancias culturales profundas, porque tiende a hacer del pasado un árbitro silencioso de lo decible.

En el lenguaje humano, el sentido no es solo continuidad: también es interrupción. La vida social produce neologismos, resignificaciones, injurias resemantizadas, giros irónicos, tácticas del habla para esquivar censuras o nombrar lo indecible. Mucha creatividad política, y en particular feminista, consiste en producir un quiebre en el diccionario dominante: forzar el lenguaje a alojar experiencias nuevas, o experiencias históricamente negadas. En cambio, cuando el lenguaje se procesa como espacio de probabilidad, el quiebre queda reabsorbido como rareza, y la rareza es penalizada por el criterio de plausibilidad.

Esta es una forma de clausura del futuro: no porque el modelo no pueda generar frases nuevas, sino porque su “novedad” tiende a ser compatible con el archivo. Un feminismo que busca la anomalía como horizonte de posibilidad es decir, un feminismo entendido como práctica de ruptura que aparece como desviación. Y la desviación, en un régimen de predicción, se vuelve estadísticamente costosa.

El necro-logos transforma la política en estilo

Si el primer movimiento del necro-logos era ontológico (predicción como modo de ser del lenguaje), el segundo es cultural (estandarización como modo de circular). En ese punto aparece la segunda tesis del artículo:

Tesis 2. La IA generativa transforma la política en estilo: al privilegiar la fluidez y la aceptabilidad, reescribe el conflicto social como neutralidad discursiva y convierte la “razonabilidad” en un formato estandarizado de enunciación, con efectos de despolitización y homogenización cultural (Sadin, 2023; D’Ignazio & Klein, 2020).

Esta tesis no afirma que el modelo “censure” contenidos políticos. Afirma algo más sutil y quizá más potente: que el modelo modula la forma en que se vuelve posible hablar políticamente. Y la forma importa. La violencia patriarcal, el racismo, el extractivismo y la desigualdad no se discuten en tono de manual. Se discuten, cuando se discuten de verdad, con lenguaje que incomoda, que acusa, que exige. Si el lenguaje dominante se vuelve uno que “no molesta”, la esfera pública se vuelve menos apta para la disputa.

Los feminismos conocen bien este problema: la acusación de “exageradas”, “radicales”, “agresivas” ha sido históricamente una tecnología disciplinaria contra voces que rompen el consenso. Si la IA generativa refuerza un estándar de “moderación” como forma superior de escritura, ese estándar puede funcionar como una nueva capa de disciplinamiento: un filtro estético que es político.

En la perspectiva del feminismo de datos, la neutralidad es sospechosa porque suele ocultar jerarquías: el “dato” aparentemente objetivo reproduce el mundo tal como fue producido por relaciones de poder. Lo mismo ocurre con el estilo: el registro “neutral” suele ser el registro de los grupos dominantes, convertido en universal (D’Ignazio & Klein, 2020). Y en clave de colonialidad, los regímenes de datos y conocimiento tienden a convertir el Norte en medida de lo legítimo (Ricaurte, 2019).

Regresión al promedio: el estilo como disciplina cultural

La desviación “cuesta” porque el régimen de predicción premia lo reconocible. En la práctica, esto significa que la IA generativa tiende a empujar el lenguaje hacia un centro de gravedad: el registro medio, el tono aceptable, la sintaxis sin asperezas. Esa tendencia no solo se observa en el contenido, sino en la forma: estructuras de párrafo previsibles, transiciones “limpias”, cierres conciliadores, prudencia retórica. El resultado es una regresión al promedio que opera como disciplina cultural: escribir “bien” se vuelve escribir “como se espera”.

Aquí la pregunta se vuelve sociológica: si millones de personas usan estos sistemas como prótesis de escritura, el problema ya no es “qué puede hacer” el modelo, sino qué hace el modelo con la cultura, qué estilos consolida, qué tonos convierte en estándar, qué repertorios de enunciación deja fuera. Si el lenguaje es el soporte material de la vida pública, entonces estandarizarlo equivale a intervenir en la infraestructura misma de la deliberación, la imaginación y el conflicto social.

Esta dinámica encaja con la lectura de Sadin: cuando la técnica deja de ser instrumento y se convierte en capa organizadora, la vida social se reconfigura desde criterios de funcionalidad y rendimiento. La “administración algorítmica” no opera solo sobre decisiones explícitas; opera sobre las condiciones de lo decible, sobre los moldes desde los que se habla y se escribe (Sadin, 2020, 2023). En ese marco, la IA generativa no es únicamente una herramienta de redacción: es una tecnología que administra la forma de la palabra, empujándola hacia la previsibilidad.

Diferencias lingüísticas y culturales: no “variedades”, sino formas de vida (y de disputa)

En contextos como Paraguay, hablar de “diferencias lingüísticas” como si fueran simples variaciones de registro es quedarse corto. Las lenguas y los modos de hablar no son solo sistemas de signos; son formas de vida, repertorios de vínculo, tecnologías de cuidado, maneras de sobrevivir. Y, sobre todo, son territorios donde se disputa quién puede hablar, cómo puede hablar, con qué autoridad y con qué consecuencias. En ese marco, el efecto homogeneizador del necro-logos no es un problema estético: es un problema de justicia cultural y, en última instancia, de derechos digitales.

La crítica feminista y decolonial insiste en que no existe una neutralidad lingüística inocente. Lo que suele presentarse como “español neutro”, “lenguaje claro”, “tono profesional” funciona históricamente como una vara que premia a quienes ya hablan desde posiciones legitimadas, por clase, por educación formal, por geografía, por género, y penaliza a quienes producen sentido desde los márgenes. En otras palabras: el estándar no es universal; es hegemónico. Por eso, cuando la IA generativa empuja hacia un registro medio, no está “mejorando” el lenguaje: está reforzando un orden cultural que decide qué voces suenan serias y cuáles suenan “impropias” (D’Ignazio & Klein, 2020; Ricaurte, 2019).
En términos de Silvia Rivera Cusicanqui, esa universalidad funciona muchas veces como un dispositivo de encubrimiento: palabras e ideologías igualitarias que, en la práctica, permiten “escamotear” derechos y sostener jerarquías coloniales (Rivera Cusicanqui, 2010).

Este punto se vuelve especialmente nítido si pensamos el lenguaje como práctica situada, en el sentido de Haraway: todo conocimiento habla desde un lugar, desde un cuerpo, desde una vulnerabilidad, desde una historia. Lo que se presenta como vista desde ninguna parte es, con frecuencia, el punto de vista dominante disfrazado de universalidad (Haraway, 1988). La IA generativa, al producir una voz sin cuerpo y sin territorio, tiende a convertir esa ilusión de universalidad en norma expresiva: un estilo sin marcas, sin genealogía visible, sin conflicto declarado. Pero justamente ahí reside su poder: al no marcarse, se impone.

Guaraní, jopara y el “derecho” a no traducirse

En Paraguay, el guaraní y el jopara no son decorado cultural: son lenguas de intimidad, de comunidad, de humor, de cuidado, de enojo, de vínculo cotidiano. Traducirlos al español estándar no es neutro: muchas veces implica cambiar el mundo que traen consigo. Hay cosas que no “pasan” igual: ritmos, formas de cercanía, modos de nombrar, densidades afectivas, gestos de ironía o de respeto. Cuando un modelo entrenado en grandes corpus donde el guaraní y el jopara están subrepresentados empuja hacia el español neutro, opera una forma de glotopolítica algorítmica: lo situado aparece como “ruido”, como excepción, como error.

Pero acá es clave el giro feminista: el problema no es solo la lengua; es quién tiene que traducirse. Históricamente, traducirse es una exigencia que recae sobre quienes están en el margen: mujeres, pueblos indígenas, disidencias, comunidades precarizadas. El centro rara vez se traduce. El centro se define como “lo normal”. Cuando la IA generativa normaliza un registro “limpio”, intensifica esa asimetría: el margen vuelve a cargar con el trabajo de adecuarse.

En términos de derechos digitales, esto plantea una pregunta incómoda: ¿qué significa “acceso” a tecnologías lingüísticas si el acceso exige renunciar a la propia forma de hablar? La inclusión que se paga con borramiento no es inclusión: es asimilación.

Lenguajes LGTBIQ+ y la violencia del estándar

Lo mismo sucede, aunque de modo distinto, con los lenguajes y repertorios de la comunidad LGTBIQ+. Las disidencias sexuales y de género han producido, en múltiples contextos latinoamericanos, formas de hablar que no son solo identitarias: son tácticas de cuidado, de reconocimiento mutuo, de creación de mundo. El lenguaje inclusivo, los giros comunitarios, el humor interno, las resignificaciones (“marica”, “trava”, “no binarie”, según contextos), las formas de nombrar afectos y violencias, funcionan como herramientas para existir en sociedades que sistemáticamente niegan esas existencias.

Cuando la IA generativa privilegia “lo aceptable”, por predicción y por alineamiento, tiende a hacer dos cosas a la vez: (1) volver más raro lo que ya era marginal y (2) reescribirlo en un registro “tolerante” pero despolitizado. Ese gesto es sutil: el modelo puede “aceptar” la diversidad en abstracto, pero producir un lenguaje donde la diferencia aparece como tema, no como modo de vida. Y en esa operación se pierde algo central: el carácter conflictivo y situado de esas luchas.

Aquí se conecta con la tesis general: el necro-logos transforma la política en estilo. En el caso LGTBIQ+, la política no es una opinión; es una condición de existencia. Lo que está en juego no es si el texto suena amable, sino si puede sostener la densidad de experiencias atravesadas por violencia, precariedad, expulsión familiar, discriminación institucional. Un lenguaje “suave” puede volverse una forma de borramiento: no niega, pero neutraliza.

Desde la perspectiva del feminismo de datos, este efecto no es accidental: los sistemas tienden a reproducir desigualdad cuando “optimizar” se vuelve el objetivo. Y optimizar, en culturas hegemónicas, suele equivaler a minimizar conflictos. Pero para los márgenes, el conflicto no es un defecto del lenguaje: es la forma que toma la verdad social cuando no hay justicia (D’Ignazio & Klein, 2020).

Colonialidad y desigualdad: quién queda dentro del archivo y quién queda fuera

Desde el Sur Global, además, la marginalidad no es solo identitaria; es geopolítica. Los corpus que alimentan los modelos están atravesados por desigualdades históricas de publicación, digitalización, acceso a infraestructura, prestigio lingüístico. Ricaurte lo plantea en términos de colonialidad de datos: lo que se extrae y se computa responde a relaciones de poder; el archivo global no es neutral, es un mapa desigual de quién pudo dejar huella y quién fue borrado (Ricaurte, 2019).

Si lo que el modelo aprende como “probable” proviene mayoritariamente de repertorios hegemónicos, entonces el necro-logos tiende a convertir esa hegemonía en “sentido común” automático. Y cuando esa automatización se integra a instituciones (educación, Estado, medios), la desigualdad se vuelve infraestructura.

Por eso, insistir en el guaraní, en el jopara, en los lenguajes LGTBIQ+, en los registros populares y comunitarios, no es un gesto culturalista: es una disputa por el derecho a producir sentido desde los márgenes, sin tener que traducirse permanentemente al idioma del poder.

La homogeneización que produce el necro-logos no afecta a “todas las personas por igual”. Opera como una máquina que favorece a quienes ya escriben desde el estándar y exige a los márgenes la tarea de adecuarse. Allí, la pregunta por el lenguaje se convierte en pregunta por justicia: ¿quién puede hablar sin traducción?, ¿quién puede equivocarse?, ¿quién puede sostener conflicto sin ser expulsadx de lo “razonable”? En la sección siguiente, esta discusión desemboca en la bio-poiesis: la creación situada como resistencia, donde el error no es falla, sino método para abrir futuro.

Bio-poiesis y resistencia: reabrir el lenguaje a lo vivo

Si el necro-logos describe un régimen donde la predicción deviene norma cultural, la bio-poiesis nombra la operación inversa: hacer del lenguaje un acontecimiento. No se trata de negar la potencia técnica de la IA generativa ni de abrazar una nostalgia por una “escritura pura” previa a lo digital. Se trata de recuperar algo que el régimen de optimización tiende a desplazar: el lenguaje como práctica situada que produce mundo, no solo textos; como espacio donde se juega la agencia colectiva; como zona de fricción donde los cuerpos, las diferencias y los conflictos se vuelven decibles.

Bio-poiesis, entonces, no es un “estilo alternativo”: es una política del sentido. Y en el sur global, donde la infraestructura tecnológica suele ser ajena y las relaciones de extracción son históricas, esa política se vuelve un programa de derechos: defender condiciones materiales, culturales y jurídicas para que las comunidades puedan nombrarse sin traducción obligatoria, imaginar sin asimilación y disputar la norma sin quedar expulsadas del espacio público.

La potencia del error: del “fallo” al método

El necro-logos penaliza el error porque lo improbable es costoso. Pero para los feminismos (y para muchas prácticas culturales marginalizadas), el error no es un accidente: es un método. Un “fallo en la matrix” no significa incoherencia, sino interrupción creativa de la norma. Allí donde el modelo busca lo más probable, la escritura feminista insiste en lo posible: inventa palabras, fuerza pronombres, mezcla lenguas, arriesga metáforas, sostiene el conflicto cuando la gramática del consenso se vuelve una forma de violencia.

La historia de los lenguajes feministas y disidentes está hecha de errores productivos: reapropiaciones, resignificaciones, torsiones sintácticas, formas de hablar que emergen para sobrevivir y para crear comunidad. Ese trabajo es, a la vez, cultural y político: construye sentidos que no estaban disponibles en el diccionario dominante. Por eso, cuando la IA generativa se convierte en infraestructura de escritura, el desafío no es simplemente “usar la herramienta de forma correcta”, sino no perder la potencia de desviación que hace posible abrir futuro.

Aquí es útil recuperar una intuición central del feminismo de datos: los sistemas que se presentan como neutrales tienden a consolidar desigualdades si no se diseñan deliberadamente para justicia (D’Ignazio & Klein, 2020). Traducido al lenguaje: si el criterio por defecto es la optimización de lo aceptable, el resultado es una prosa que parece “mejor”, pero que suele ser mejor para el orden existente. La bio-poiesis propone lo contrario: que la calidad de un lenguaje también se mida por su capacidad de hacer lugar a experiencias negadas y de sostener la disputa por el sentido.

Ejemplo 1: escribir contra el promedio

En términos prácticos, la bio-poiesis puede operar como una ética de escritura que reconoce la tentación del texto “perfecto” y la combate deliberadamente. Allí donde el output optimizado ofrece un párrafo impecable, la escritura situada se permite densidades: el giro local, la palabra sin traducción, sin glosa inmediata, el chiste interno de comunidad, la frase que incomoda porque nombra violencia sin amortiguarla. No es romanticismo: es política cultural. Significa no delegar la forma de lo decible a un estándar entrenado sobre archivos hegemónicos.

Conocimiento situado vs. vista desde ninguna parte: la falsa objetividad como estilo

En el necro-logos, la voz “sin marcas” se impone como ideal: un texto que suena universal. Pero Haraway mostró hace tiempo que la universalidad suele ser un truco: lo que se presenta como “vista desde ninguna parte” suele ser el punto de vista dominante que oculta su localización (Haraway, 1988). La bio-poiesis toma esa crítica y la radicaliza para el contexto de IA generativa: el problema no es que la máquina no tenga cuerpo; es que su falta de cuerpo se usa como autoridad.

La IA generativa puede sonar objetiva porque escribe con distancia, con tono “equilibrado”, con prudencia. Pero ese equilibrio es una estética producida por incentivos industriales y por una economía de alineamiento. En otras palabras, la supuesta objetividad es un estilo. Y cuando el estilo se vuelve autoridad, la política se vuelve administración: se reemplaza la deliberación por la plausibilidad.

D’Ignazio y Klein insisten en que la “objetividad” de los datos suele encubrir relaciones de poder: lo que se mide y lo que cuenta responde a prioridades, no a verdades naturales (D’Ignazio & Klein, 2020). En el caso del lenguaje generativo, la analogía es directa: lo que el modelo considera “buena respuesta” se define por criterios de utilidad, seguridad, aceptabilidad y coherencia. Pero la vida social del lenguaje, especialmente en disputas feministas, indígenas y LGTBIQ+, no siempre puede ser aceptable. A veces la verdad llega como conflicto.

En ese sentido, la bio-poiesis propone recuperar una ética del decir situado: asumir desde dónde se habla, quién habla, para quién se habla y qué riesgos se corren al hablar. Solo un cuerpo vulnerable (finito, mortal, expuesto), puede producir ciertos sentidos porque solo ese cuerpo enfrenta consecuencias. La máquina, en cambio, puede producir sintaxis; pero no puede asumir responsabilidad por lo que enuncia. Ese límite es siempre político, no técnico.

De la crítica a la intervención: derechos digitales para sostener bio-poiesis

Hasta aquí, bio-poiesis podría leerse como una defensa cultural de la escritura situada. Pero en clave de derechos digitales, el punto es más fuerte: sostener bio-poiesis requiere gobernanza, infraestructura y políticas. Si el necro-logos se reproduce por escala y conveniencia, la resistencia no puede quedar solo en lo individual (“escribí distinto”); necesita prácticas colectivas e institucionales que disputen el diseño, los datos y los usos legítimos.

En este marco, dos tipos de intervención regional funcionan como laboratorios de futuro: EDIA (Vía Libre) y Latam-GPT. No porque “resuelvan” problemas de la IA generativa, sino porque muestran cómo se puede intervenir desde los márgenes en la pregunta por quién gobierna el lenguaje.

EDIA (Vía Libre): auditar el necro-logos desde el Sur Global

El proyecto EDIA de Vía Libre, orientado al diagnóstico y mitigación de sesgos en modelos de lenguaje desde América Latina, puede leerse como una práctica de bio-poiesis en sentido estricto: reintroduce la pregunta política allí donde el modelo promete neutralidad. En lugar de aceptar que el sistema “habla bien”, EDIA invita a preguntar: ¿qué representaciones reproduce?, ¿qué estereotipos fija?, ¿qué voces normaliza?, ¿qué identidades vuelve caricatura?

Lo importante acá es el gesto metodológico: auditar sesgos no es solo medir errores; es disputar la cultura que el modelo tiende a estabilizar. En términos feministas, es insistir en que la desigualdad no es un bug, sino una estructura que se incrusta en datos y diseños (D’Ignazio & Klein, 2020). En términos decoloniales, es reconocer que la distribución desigual de voz en el archivo global produce desigualdad en el output. Y en términos de derechos digitales, es construir capacidad regional para exigir transparencia, rendición de cuentas y reparaciones.

Una auditoría situada, como las que promueve EDIA, también funciona como práctica pedagógica: enseña a ver el modelo no como oráculo, sino como dispositivo cultural. Esa alfabetización crítica es central para sostener bio-poiesis: permite que organizaciones, docentes, periodistas y activistas no adopten el output como texto “final”, sino como insumo a interrogar. La IA deja de ser autoridad; vuelve a ser objeto de disputa.

Latam-GPT: soberanía cultural del lenguaje y disputa por los datos

Latam-GPT, como proyecto regional, abre otra dimensión propositiva: la posibilidad de construir modelos con anclaje latinoamericano. Pero desde la bio-poiesis, el punto no es celebrar “un GPT nuestro” sin más. El punto es reconocer que la soberanía lingüística depende de la soberanía de datos y de gobernanza. Un modelo puede estar alojado “en la región” y, aun así, reproducir colonialidad si:

  • se entrena con datasets extraídos sin consentimiento;
  • privilegia registros dominantes;
  • no integra lenguas y repertorios marginalizados;
  • y no establece mecanismos de retorno y control comunitario.

Si el necro-logos convierte el pasado fosilizado en norma, la bio-poiesis exige preguntar: ¿de quién es ese pasado?, ¿quién autorizó su captura?, ¿quién decide qué se incorpora?, ¿quién se beneficia cuando ese archivo se convierte en servicio?

Ricaurte describe este proceso como colonialidad de datos: extracción, procesamiento y valor capturado fuera de las comunidades que producen sentido (Ricaurte, 2019). En un proyecto regional como Latam-GPT, la pregunta se vuelve estratégica: ¿puede un modelo latinoamericano convertirse en un dispositivo de reparación, visibilización y pluralización lingüística? Sí, pero solo si su diseño incorpora una ética feminista y de justicia: participación, consentimiento, cuidado y mecanismos de gobernanza.

Otras prácticas de resistencia: periodismo, educación, arte, activismo

La bio-poiesis no se reduce a proyectos “de IA”. También se expresa en prácticas que reconfiguran el uso social de la IA generativa, evitando que se convierta en norma cultural.

Periodismo: usar IA sin entregar la voz

En periodismo, una práctica bio-poiética sería usar IA para tareas instrumentales (clasificar, transcribir, ordenar) pero preservar la escritura como espacio de responsabilidad: no delegar el tono, no delegar el encuadre, no delegar la ética narrativa. Esto responde a la advertencia de Bender et al. (2021): la fluidez no debe sustituir a la verificación. En sociedades con alta vulnerabilidad informativa, la responsabilidad editorial es parte del derecho a la información.

Educación: alfabetización crítica, no “optimización de tareas”

En educación, la bio-poiesis implica enseñar a leer el output como producción cultural: detectar sesgos, localizar el punto de vista, identificar neutralizaciones, reescribir desde el territorio. En vez de evaluar “eficiencia”, se evalúa agencia: ¿podés devolverle cuerpo a un texto?, ¿podés devolverle conflicto?, ¿podés devolverle lengua?

Arte y activismo: el error como estética política

En arte y activismo, bio-poiesis puede operar de forma explícita: usar IA para producir fricción, no para suavizar. Trabajar con prompts que fuerzan contradicciones, o con reescrituras que evidencian estereotipos. La IA, en este caso, se vuelve objeto de crítica performativa: un espejo que muestra la norma para poder romperla.

Cuatro líneas de acción en clave de derechos digitales

Para que bio-poiesis no quede como ética individual, cierro este eje con un programa mínimo de intervención:

  1. Alfabetización crítica del lenguaje generativo
    No solo “cómo pedirle cosas”, sino cómo leer sesgos, detectar neutralizaciones, reconocer estilos hegemónicos y reescribir desde lo situado (Bender et al., 2021; D’Ignazio & Klein, 2020).
  2. Auditoría situada y feminista (modelo EDIA)
    Desarrollar metodologías regionales que evalúen sesgos lingüísticos, culturales y de género, con participación de comunidades y organizaciones (D’Ignazio & Klein, 2020).
  3. Gobernanza y soberanía de datos
    Leyes y políticas que reconozcan la dimensión cultural de los datos: consentimiento, trazabilidad, retorno, límites a extracción y reglas públicas para uso de corpus (Ricaurte, 2019).
  4. Diseño con justicia y cuidado (Latam-GPT como disputa)
    Si se construyen modelos regionales, que incorporen principios de Design Justice: participación real, decisiones colectivas sobre corpus, y métricas orientadas a pluralidad cultural (Costanza-Chock, 2020).

Reabrir el futuro

El necro-logos no es una metáfora apocalíptica: es una descripción política de un régimen cultural emergente donde la predicción se vuelve norma y la norma se vuelve mundo. Frente a eso, la bio-poiesis no es nostalgia por “lo humano puro”: es una apuesta por sostener la creatividad como potencia vital, situada y conflictiva.

En Paraguay y el Sur Global, la disputa no es técnica: es cultural y política. Se juega en los datos, en las lenguas, en las instituciones, en la educación, en el periodismo, en los feminismos. Y se juega en una pregunta simple, pero decisiva: ¿vamos a delegar la producción de sentido a una infraestructura que optimiza el pasado, o vamos a insistir en escribir futuro desde nuestros cuerpos, territorios, activismos y la potencia del error?

Bibliografía

A. Filosofía de la Técnica y Teoría Crítica (El Núcleo Duro)

  1. Sadin, É. (2024). La vie spectrale: Penser l’ère du métavers et des IA génératives. Éditions Grasset. (Fuente primaria para el concepto de espectralidad).
  2. Sadin, É. (2020). La inteligencia artificial o el desafío del siglo: Anatomía de un antihumanismo radical. Caja Negra Editora.
  3. Sadin, É. (2022). La era del individuo tirano: El fin de un mundo común. Caja Negra Editora.
  4. Han, B.-C. (2022). Infocracia: La digitalización y la crisis de la democracia. Taurus.

B. Feminismo de datos, decolonialidad y sur global

  1. Ricaurte, P. (2019). Data Epistemologies, The Coloniality of Power, and Resistance. Television & New Media, 20(4), 350–365.
  2. Rivera Cusicanqui, S. (2010). Ch’ixinakax utxiwa: Una reflexión sobre prácticas y discursos descolonizadores (1.ª ed.). Tinta Limón.
  3. D’Ignazio, C., & Klein, L. (2020). Data Feminism. MIT Press.
  4. Varon, J., & Peña, P. (2021). Decolonising AI: A transfeminist methodology. Coding Rights.
  5. Costanza-Chock, S. (2020). Design Justice: Community-Led Practices to Build the Worlds We Need. MIT Press.
  6. Birhane, A. (2021). Algorithmic injustice: a relational ethics approach. Patterns, 2(2).

C. Lingüística computacional crítica y ética de la IA

  1. Bender, E. M., Gebru, T., McMillan-Major, A., & Shmitchell, S. (2021). On the Dangers of Stochastic Parrots: Can Language Models Be Too Big? Proceedings of the 2021 ACM Conference on Fairness, Accountability, and Transparency.
  2. Crawford, K. (2021). The Atlas of AI: Power, Politics, and the Planetary Costs of Artificial Intelligence. Yale University Press.
  3. Zuboff, S. (2019). The Age of Surveillance Capitalism. PublicAffairs.

D. Artículos de divulgación y ensayos recientes (2023-2025)

  1. Chiang, T. (2023, February 9). ChatGPT Is a Blurry JPEG of the Web. The New Yorker. Recuperado de newyorker.com
  2. Lanier, J. (2023, April 20). There Is No A.I. The New Yorker.
  3. Bogost, I. (2024, January). The Age of AI has Begun. The Atlantic.
  4. LaFrance, A. (2023). The Rise of Techno-Authoritarianism. The Atlantic.
  5. Shipper, D. (2024). Think First, AI Second. Every.to.
  6. Koebler, J. (2024). The Internet Is Filling Up With AI Sludge. 404 Media.
  7. Warzel, C. (2023, February). The Enshittification of Everything. The Atlantic. (Útil para explicar la degradación de la calidad del contenido online).
  8. Klein, N. (2023, May 8). AI machines aren’t ‘hallucinating’. But their makers are. The Guardian.
  9. The Atlantic. (2025). A tool that crushes creativity (AI “slop” y erosión de vínculos/valor cultural). The Atlantic
  10. The Atlantic. (2022). Your creativity won’t save your job from AI. The Atlantic
  11. The New Yorker. (2025). Will the humanities survive artificial intelligence? The New Yorker
  12. The New Yorker. (2025). A.I. is coming for culture. The New Yorker
  13. The New Yorker. (2025). A.I. is homogenizing our thoughts. The New Yorker
  14. Nature. (2025). Can AI be truly creative? Nature
  15. Every.to. (2025). Think first, AI second. Every

E. Informes regionales y locales

  1. TEDIC. (2023). Violencia de género en línea y algoritmos: Una mirada desde Paraguay. CyborgFeminista.
  2. Access Now. (s. f.). Artificial intelligence and human rights (recursos y FAQ sobre generativa). Access Now
  3. Access Now. (2025). The use of artificial intelligence and the UN Guiding Principles on Business and Human Rights (submission a ONU). OHCHR
  4. Derechos Digitales. (2024). Inteligencia artificial, derechos humanos y justicia social: Construyendo futuros desde América Latina (PDF). Derechos Digitales
  5. Karisma. (2023). Informe sobre políticas de IA y derechos de autor en América Latina. Fundación Karisma
  6. DataGénero. (2023). AymurAI: IA responsable para una justicia abierta y con perspectiva de género. DataGénero
  7. UNDP (RBLAC). (2025). Gender bias in AI: Risks and opportunities… (working paper/report). UNDP
  8. International IDEA. (2025). Artificial intelligence and information integrity: Latin American experiences (PDF). International IDEA
  9. Latin America and the Caribbean Feminist AI Network. (2025). Call for concept notes / feminist data governance & AI (PDF). Red IA Feminist

La Nada sintética: El colapso de lo real ante lo artificial

Por: Guillermo Ramírez Lovera

1. El avión de botellas

Todo empezó un martes cualquiera de octubre pasado, mientras hacía lo que la mayoría de las personas hacemos para «desconectarnos» y que, irónicamente, nos conecta a una red actualmente llena de dudas: scrollear en redes sociales. De pronto, apareció una publicación en Facebook de una de las mentes más lúcidas y una de las miradas más entrenadas del arte y la curaduría en Paraguay. Sin embargo, ahí estaba él, compartiendo conmovido la imagen de un niño que supuestamente había construido un avión con botellas de plástico ya que su familia, de escasos recursos, no le podía comprar uno.

La imagen era impactante, perfecta, emocional. Y era, también, falsa.

Me tomó un menos de segundo darme cuenta de que nada en la escena era real, desde la perfección del avión de botellas de plástico, la iluminación de la imagen, la expresión del niño, todo era producto de una inteligencia artificial generativa. En ese momento sentí una picazón distinta. Si una eminencia estética -alguien que dedicó su vida a mirar y entender la imagen- podía ser engañado por la IA, ¿qué nos queda al resto? Le saqué una captura de pantalla y se la envié a varias personas con quienes comparto conversaciones sobre el impacto de la tecnología en la vida cotidiana. Esa captura fue la chispa que inspiró la redacción de este texto.

No escribo esto para decir que la IA es el diablo, ni para pedirte que tires tu smartphone al río. Eso sería un lujo de pocos y una ceguera frente a la utilidad de estas herramientas. Escribo porque estamos ante un dilema social que no podemos seguir ignorando: la realidad se está deshilachando en sus costuras que la mantenían unida y funcional.

Para explicarlo, quiero recurrir a una analogía que las personas de más de 40 años quizás recuerdan: «La Nada». En La Historia Sin Fin, novela de Michael Ende que fue adaptada con éxito al cine en los 80s, el mundo de la imaginación se está muriendo. En esta historia el villano no es un monstruo que muerde, es algo conocido como la Nada. Es un vacío que avanza y desaparece todo lo que toca. Lo más inquietante es que, en la historia, las cosas que caen a la Nada no mueren, simplemente pasan a nuestro mundo (el real) convertidas en mentiras.

Eso es exactamente lo que siento hoy frente a mis pantallas. La IA generativa está funcionando como esa Nada, que avanza sin parar. Ya no estamos solamente ante sofisticadas «fotos falsas», estamos perdiendo el piso de lo que es real. Cuando todo lo que se nos ocurre o puede ocurrir puede ser creado con un comando de texto, nuestra capacidad de asombro se devalúa y la verdad se vuelve algo extremadamente difícil de definir.

¿Por qué está pasando esto tan rápido? Porque no es solo un avance científico o tecnológico, es una carrera por el dinero. Las grandes empresas tecnológicas se metieron en un baile de miles de millones de dólares y ahora necesitan que usemos sus herramientas para que el negocio les cierre. Hay una sensación de burbuja financiera gigantesca (CBS News, 2024; Estrategias de Inversión, 2024) que necesita que te suscribas, que generes imágenes, que las compartas en tus redes, que te asombres con lo que se crea y podés crear. No están esperando a ver si la sociedad está lista para distinguir un deepfake de una foto real, están lanzando productos a una velocidad a la que no le interesa la cuestión moral porque los mercados financieros no buscan nada más que retorno sobre la inversión.

2. Soporte epistémico: Por qué nuestro cerebro elige el engaño

Si la Nada avanza, es porque encuentra un terreno fértil. Y en nuestro mundo digital e hiperconectado, ese terreno es nuestra propia psicología. La IA generativa no necesita ser perfecta para engañarnos, solo necesita ser «suficientemente buena» para que nuestro cerebro, que siempre está apurado mientras vamos saltando de contenido en contenido, rellene los espacios vacíos.

Hay un concepto que la académica canadiense Regina Rini explica muy bien: el «soporte epistémico» (Rini, 2020). Durante décadas, las fotos y los videos fueron la prueba última de que algo pasó. «Si hay foto, es verdad». Ese era nuestro suelo firme. Pero hoy, ese suelo se parece más a la arena movediza. Ya no podemos distinguir un rostro real de uno sintético, lo dice la ciencia: estudios recientes muestran que las caras creadas por IA ya nos parecen más reales que las humanas (Miller et al., 2023).

Este fenómeno se vuelve particularmente peligroso cuando sale del laboratorio y entra en el barro de la política o la vida cotidiana. Miremos el caso del deepfake de TikTok que mostraba a Horacio Cartes y «Nenecho» Rodríguez en un beso apasionado. Aunque era una manipulación evidente y hecha con humor, circuló con una fuerza increíble. ¿Por qué? Porque la Nada se alimenta de nuestros sesgos, de lo que ya creemos. No compartimos esas cosas porque creamos que son fotos periodísticas, sino porque refuerzan lo que ya pensamos del otro. La imagen sintética es el combustible perfecto para el fanatismo: ya no necesito que algo sea verdad, me basta con que «parezca» lo que yo quiero que sea verdad.

Pero hay un lado todavía más oscuro, y es cuando la IA ataca la soledad. Quizás leíste sobre la mujer francesa que poco tiempo atrás perdió 850.000 dólares porque creía que estaba de novia con Brad Pitt (Pascual, 2024). Un Brad Pitt sintético, claro. La IA en este caso no es solo un meme, es un arma quirúrgica que grupos criminales utilizan para explotar la vulnerabilidad emocional. Y en esta línea de fuego, las personas adultas mayores son las más expuestas. Datos recientes confirman que a mayor edad, más difícil es discernir lo artificial de lo real (Nightingale et al., 2024). Mientras las empresas de tecnología corren para ganar la carrera financiera, están dejando atrás a toda una generación que creció en un mundo donde lo que se veía, aunque sea en una pantalla, era real.

Incluso figuras como el Papa León XIV han tenido que salir a advertir sobre estos peligros (Diario HOY, 2026). No es una preocupación de tinte religioso, es una preocupación por la dignidad humana. Cuando personales médicos creados con IA en forma de influencers empiezan a dar consejos de salud que nadie supervisa (CBS News, 2024), o cuando el contenido basura -el llamado AI Slop que inunda las redes- empieza incluso a reescribir historias tan sensibles como el Holocausto (UNESCO, 2024; CBS News, 2026), lo que estamos perdiendo es nuestro archivo social, nuestra historia, nuestra memoria colectiva. Si permitimos que este fenómeno arrasador se coma nuestro pasado y confunda nuestro presente, nos vamos a quedar sin nada sobre lo que construir un futuro común.

3. El día que dejamos de creerle a los ojos


Si aceptamos, como vimos antes, que el soporte epistémico de Rini se rompió, lo que nos queda es un territorio donde la evidencia ya no es prueba, sino un trámite libre a la interpretación. La ingeniera y periodista Karen Hao, en su investigación sobre el «Imperio de la IA» (Hao, 2024), revela una estructura inquietante detrás de empresas como OpenAI. Bajo el liderazgo de figuras como Sam Altman, la prioridad absoluta no ha sido la precisión, la seguridad o la integridad de la información, sino la dominación del mercado a través de una escala masiva y agresiva. Estas herramientas no se entrenaron en laboratorios asépticos buscando la verdad, se entrenaron engullendo datos de todo internet de forma opaca y sin permiso, con un objetivo único: que la máquina sea, ante todo, convincente y que salga al mercado lo antes posible.

En esta carrera armamentista del capital, la verdad es tratada como un costo de oportunidad o, en el peor de los casos, como una molestia. El éxito de los modelos generativos actuales no radica en su capacidad de reflejar la realidad, sino en su capacidad de simularla con tal perfección que nuestras defensas cognitivas se desactivan. Cuando nos encontramos con un deepfake no estamos ante una falla del sistema, estamos ante un sistema funcionando exactamente como fue diseñado, para que lo sintético sea indistinguible de lo real, priorizando la captura de nuestro asombro, nuestro tiempo y dinero por encima de la integridad de nuestra percepción.

Este colapso del soporte epistémico no es una falla de atención individual; es el resultado de un sistema diseñado para hackear nuestra biología. Lo vimos en el ejemplo inicial cuando una mirada entrenada en la estética y la curaduría es superada por un algoritmo, lo que cae no es solo un prestigio personal, sino nuestra confianza colectiva en lo visual. El fenómeno del hiperrealismo de la IA -confirmado por estudios de psicología cognitiva (Miller et al., 2023)- demuestra que nuestro cerebro ya juzga lo sintético como ‘más humano’ que lo real. La IA ha logrado saltarse el famoso «valle inquietante» -esa sensación de rechazo instintivo ante lo que parece casi humano pero no lo es- para instalarnos en una zona de confort visual donde lo falso nos resulta más coherente, más nítido e incluso estéticamente más satisfactorio que la realidad misma.

Al romperse este soporte, la consecuencia más grave no es que nos engañen con una imagen tierna, sino la disolución del testimonio. Regina Rini advierte que si perdemos la capacidad de confiar en el registro visual, perdemos la capacidad de sostener la verdad frente al poder. En un mundo sin soporte epistémico, la realidad se vuelve una cuestión de opinión, algo que todos de alguna u otra manera estamos viviendo actualmente, especialmente en las redes sociales al discutir eventos globales. La Nada no necesita ocultar los hechos ya que le basta con inundar el ecosistema de versiones sintéticas hasta que la ciudadanía común, agotada por la duda constante, decida que «nada es verdad y todo es posible». Esta es la verdadera derrota metafísica, una sociedad que ya no puede ponerse de acuerdo sobre lo que sus ojos están viendo es una sociedad que ha perdido la capacidad de coordinarse para exigir justicia, para construir memoria o para defender sus derechos.

La responsabilidad del discernimiento se ha trasladado de forma violenta al individuo, pero en un entorno donde la herramienta principal de nuestra vida -el smartphone– es la misma que nos inunda de simulacros a una velocidad que el pensamiento crítico no puede seguir. Estamos navegando en un mar de imágenes sin brújula, donde la «Nada» informativa se encarga de llenar cada espacio de duda con ruido, sospecha y, finalmente, con un cansancio cultural que termina por manchar todo con un negro océano de dudas que llevan a la indiferencia.


4. Del “dividendo del mentiroso” a la amnesia colectiva.

Si la quiebra de la evidencia visual fuera solo un problema de percepción individual, el dilema sería menor, una cuestión de educación visual o de «mirar mejor». El problema real es que esta erosión ocurre en un ecosistema de poder donde la verdad ya no es una meta compartida, sino una moneda de cambio sujeta a la ley de la oferta y la demanda. Al desaparecer el suelo firme de lo que es real, entramos en un escenario que les investigadores Kaylyn Schiff y Daniel Schiff denominan el «Liar’s Dividend» o el Dividendo del Mentiroso (Schiff et al., 2023). Es una trampa lógica perfecta y aterradora ya que en un mundo donde las mayorías sabemos que existen los deepfakes, los actores políticos y las figuras de poder ganan un salvoconducto automático, una excusa perfecta, para negar la realidad.

Ahora, cualquier prueba comprometedora -un video de un soborno grabado con un celular, un audio de una confesión o una foto de una negligencia estatal- puede ser descartada bajo la excusa de que «es una creación de IA». No hace falta demostrar técnicamente que es falso ya que basta con sembrar la duda suficiente para paralizar la indignación pública y la rendición de cuentas. En Paraguay, un país con una fragilidad institucional histórica, el «Dividendo del Mentiroso» actúa como un acelerador de la impunidad, hoy la mera existencia de la IA generativa le regala a los corruptos una duda razonable permanente. El mayor peligro de esta Nada digital no es la creación de mentiras creíbles, sino la ejecución pública de las verdades.

Esta vulnerabilidad estructural se ve potenciada por lo que el emprendedor tecnológico británico Mustafa Suleyman define, en su libro “The Coming Wave” (“La Ola Venidera”) (Suleyman & Bhaskar, 2023), como la naturaleza de «proliferación masiva» de esta ola tecnológica. A diferencia de otras tecnologías críticas de la historia, como la energía nuclear o la aviación, la capacidad de generar desinformación hiperrealista no requiere de grandes infraestructuras, uranio enriquecido o permisos estatales. Es una tecnología de costo marginal casi nulo, fácil de copiar y prácticamente imposible de contener una vez que el código está en la red. Esta «democratización del engaño» significa que la capacidad de inundar el discurso público con simulacros ya no es exclusividad de servicios de inteligencia estatales, hoy está en manos de cualquier grupo con un interés político o económico o incluso de cualquier persona con ganas de crear confusión.

Suleyman advierte que estamos ante una fuerza que desborda cualquier capacidad de monitoreo humano. Cuando la producción de contenido sintético supera por órdenes de magnitud nuestra capacidad de verificarlo, la «relación señal-ruido» se desbarata. El resultado es un cansancio ciudadano, ante la imposibilidad de saber qué es cierto, la gente opta por creer únicamente a su propia “tribu”, convirtiendo la imagen sintética en el combustible perfecto para el fanatismo, especialmente el digital. Esto es algo que cualquier persona que use “X” (anteriormente Twitter) puede comprobar en cualquier momento.

Pero el riesgo escala cuando la IA abandona el terreno de la política y ataca nuestra seguridad emocional y física más íntima. Estamos viendo cómo la manipulación de identidades para estafas -usando el hiperrealismo para simular secuestros virtuales o relaciones afectivas inexistentes- está destruyendo el tejido de confianza más básico de la sociedad. Esta brecha de detección no es solo técnica, es generacional y, por ende, política. Si en el análisis inicial veíamos cómo el sesgo de confirmación afecta incluso a miradas entrenadas, en el ecosistema electoral esto se convierte en una vulnerabilidad sistémica. Las poblaciones con menor alfabetización digital, como nuestros adultos mayores, no solo son las más expuestas al engaño, sino que son utilizadas como vectores involuntarios para viralizar desinformación que erosiona la conversación pública. La ‘Nada’ no solo deshace la imagen, deshace los puentes de entendimiento entre generaciones.

Sin embargo, el peligro más profundo y el que debería preocuparnos como sociedad es el que afecta a nuestra memoria histórica. El llamado AI Slop (contenido sintético de mala calidad que inunda redes sociales y plataformas de video) ya está empezando a «contaminar» los registros del pasado ya que las inteligencias artificiales empiezan a retroalimentarse de lo la gente produce con ellas. Como advierte la UNESCO, corremos el riesgo de entrar en una era de amnesia organizada (UNESCO, 2024). Las bases de datos que usaremos en diez o veinte años para entender quiénes fuimos estarán inundadas de versiones alteradas de manera sintética de la historia. Imaginemos un Paraguay donde las fotos de las luchas sociales o de los períodos dictatoriales se mezclen con imágenes generadas por IA que «suavizan» los hechos o inventan protagonistas.

La Nada no destruye los hechos por la fuerza, sencillamente los vuelve irrelevantes al enterrarlos bajo una montaña de simulacros más brillantes, estéticos y fáciles de digerir que la cruda y a veces aburrida realidad. Un pueblo que ya no puede distinguir su historia real de una generada por un servidor extranjero es un pueblo que ha perdido su soberanía cultural e histórica. Los informes de TEDIC sobre la vulnerabilidad estratégica en el ciberespacio cobran aquí un significado existencial (Heduvan, 2025), si no protegemos la integridad de nuestra información y nuestra memoria, estamos entregando nuestra identidad a algoritmos opacos que no tienen compromiso alguno con la verdad, sino con la persistencia del usuario en la pantalla. Al final, si la Nada se come el pasado, nos deja sin mapa para navegar el futuro, convirtiendo nuestra cultura en un presente perpetuo y sintético donde nada tiene peso y nada, realmente, importa.

5. La dictadura de la perfección: Cuando lo real se vuelve aburrido

Hay, además, un peligro silencioso en la capacidad infinita de la IA generativa: la devaluación de lo que existe, de la “realidad real”. Si con un comando de texto puedo generar un atardecer «perfecto» sobre un paisaje que solo existe en mi deseo, ¿qué incentivo me queda para salir a buscar el atardecer real, con sus mosquitos, su calor paraguayo y la imperfección del horizonte repleto de cables de la ANDE?

Estamos entrando en lo que podríamos llamar la dictadura de la estética algorítmica. La IA no nos ofrece la realidad, nos ofrece una versión «optimizada» de ella. Nos da el paisaje que debería ser, no el que es. Y aquí aparece el síntoma más grave para mi de la Nada, la erosión de nuestra capacidad de asombro. El asombro humano nace de lo inesperado, de lo imperfecto, de la limitación, de saber que algo es único y que mañana quizás no será igual. Pero cuando lo infinitamente ilimitado está a un clic de distancia, la sorpresa se devalúa.

El riesgo es que empecemos a percibir la «realidad real» como un borrador defectuoso de lo sintético. Si los videos generados por IA -incluso sabiendo que lo son- son más vibrantes, más emocionantes y responden exactamente a nuestro capricho y estímulos puntuales, la realidad empieza a sentirse aburrida, lenta y, sobre todo, no-customizable. La naturaleza y la sociedad no se pueden «promptear» (generar con un comando de texto). Un encuentro real con un desconocido en la calle tiene roces, silencios incómodos y riesgo, la IA, en cambio, es un artefacto que nos devuelve siempre lo que queremos ver, de la manera en que lo queremos ver.

Esta es la forma definitiva de la Nada, una sociedad que prefiere la comodidad de su smartphone, donde puede crear paraísos a medida, antes que el riesgo de salir a descubrir un mundo que no le pertenece y que no puede controlar. Cuando «lo real» deja de ser suficiente, no es que la tecnología haya ganado, es que nosotros le entregamos nuestra curiosidad y humanidad en bandeja. Nos convertimos en la ciudadanía de “Fantasía” que, al dejar de creer en el valor de lo auténtico, permiten que el vacío se coma su mundo poco a poco.

6. Caminos de resistencia: La soberanía de lo real.

Llegados a este punto, la pregunta es inevitable ¿estamos condenados a vivir en la «Nada»? Si aceptamos que la tecnología ya no va a dar marcha atrás y que la carrera financiera de Silicon Valley seguirá inundando nuestras pantallas de contenido sintético, la respuesta no puede ser la rendición ni el aislamiento. La salida no es un interruptor de «apagado», sino la construcción de una resistencia colectiva y consciente. No hay una solución única, pero hay caminos que podemos empezar a recorrer hoy mismo.

El primer camino es el institucional y político, siempre. No podemos dejar que la seguridad de nuestra realidad dependa únicamente de la buena voluntad de las empresas tecnológicas. Como sociedad, necesitamos exigirle al Estado exijan regulaciones claras. Un paso fundamental es la implementación obligatoria de marcadores de IA (marcas de agua digitales o metadatos de autenticidad). Así como exigimos que los alimentos tengan etiquetas con sus ingredientes, debemos exigir que cualquier imagen o video generado sintéticamente lleve un sello que lo identifique y que sea difícil de eliminar. La Unión Europea ya ha empezado a investigar a plataformas como Grok, de Elon Musk, por la creación de imágenes sexualizadas y desinformativas sin control (Reuters, 2026). Paraguay no puede ser una isla en esto, necesitamos pelear y colaborar por estándares de transparencia globales que nos otorguen el derecho a saber qué estamos consumiendo y cómo se produjo.

El segundo camino es el de la alfabetización y la «pausa crítica». Tenemos que aprender a ser escépticos de nuevo, pero no un escepticismo cínico que lo niega todo, sino uno más metódico. Como individuos, nuestra mejor herramienta es la duda antes del clic. Antes de compartir esa imagen que nos genera una indignación instantánea o esa noticia que parece «demasiado buena para ser verdad», tenemos que hacernos preguntas básicas: ¿Quién lo publica? ¿Hay otras fuentes que lo confirmen? ¿Hay rastros de IA (manos con seis dedos, texturas demasiado lisas, fondos desenfocados de forma extraña)? Educarnos para identificar estos marcadores -ojo, mientras todavía existan- es una forma de higiene digital básica en los tiempos que corren.

Sin embargo, el camino más profundo y el que más me interesa resaltar es el de la «realidad real». Aquí es donde quiero ser muy claro, proponer «dejar de usar el smartphone» es una postura que hoy encierra un privilegio de clase. Para la gran mayoría de las personas en todo el mundo, ese aparato es el vínculo con la familia que está lejos, es la herramienta de trabajo, es el medio para recibir un giro o para coordinar el día a día. Pedirle a la gente que se desconecte es pedirle que se margine. La resistencia no es el exilio digital, la resistencia es la reconexión física, la construcción de un tejido social diverso, rico y fuerte.

Nuestra humanidad existe y se fortalece por fuera de los algoritmos. La salida a la erosión del asombro es volver a mirar lo que tenemos cerca. Es habitar los espacios compartidos sean estos la plaza, el mercado, la mesa larga del domingo o la conversación en la calle con el vecino. En esos espacios, la IA todavía no tiene jurisdicción. El asombro que la Nada nos roba en la pantalla -donde todo es perfecto pero vacío- lo recuperamos en la imperfección de lo tangible, buscando belleza en las cosas reales y cercanas. Una conversación cara a cara nos ofrece algo que ningún modelo de lenguaje puede replicar: la presencia, el tono de voz real, el gesto que no ha sido procesado por una tarjeta de video.

Construir un tejido social resistente significa entender que, aunque el smartphone e incluso las inteligencias artificiales sean útiles, no pueden ser nuestro espejo del mundo. Si dejamos que toda nuestra vida pase por el filtro de la pantalla, le estamos entregando las llaves de nuestra realidad a un puñado de corporaciones que solo ven en nosotros suscriptores y datos. Salir a lo real es un acto político de soberanía personal. Es decidir que mi capacidad de asombrarme con una fotografía real de un yaguareté en el Chaco o con el rostro de mi madre tiene más peso que cualquier imagen generada por un prompt. En esa insistencia por lo humano, por lo que se puede tocar y oler, es donde la Nada finalmente se detiene.

7. Nombrar la Realidad: Una negociación con el vacío

Al final de La Historia Sin Fin, el reino de Fantasía ha sido reducido a un solo grano de arena. Todo lo demás -sus paisajes, sus criaturas, su historia- ha sido devorado por la Nada. La Emperatriz Infantil le explica al protagonista que el mundo puede renacer, pero solo si él tiene el valor de darle un nombre. Entonces la salvación no viene de una gran batalla épica, sino de un acto de reconocimiento y voluntad: nombrar la realidad para devolverle su existencia.

Nosotros estamos hoy en una situación similar. La IA generativa es una tecnología que personalmente encuentro fascinante, pero si permitimos que avance sin nombre y sin límites, acabará por devorar nuestra capacidad de distinguir lo que es verdad. El riesgo no es que las máquinas se vuelvan inteligentes, el riesgo es que nosotros nos volvamos indiferentes. Que nos demos cuenta cómo las imágenes o videos creados con IA vayan ocupando cada vez más espacio en las plataformas, los medios e incluso nuestros chats con amigos y simplemente nos encojamos de hombros pensando que «así nomás ya son las cosas ahora».

Esa indiferencia es la que alimenta a la Nada. Por eso, este artículo es un llamado a «nombrar» las cosas de nuevo. Nombrar a la IA como lo que es, una herramienta poderosa de síntesis y replicación, pero nunca una fuente de verdad o humanidad, mucho menos de asombro real. Nombrar a nuestra realidad como algo sagrado que merece ser protegido con regulaciones, con educación y, sobre todo, con presencia física.

Cuando aquel octubre compartí con amigos el posteo del niño con su avión de botellitas de plástico, lo hice porque sentí que algo se estaba rompiendo. Hoy, después de analizar los riesgos y los caminos de salida, estoy convencido de que la rotura no tiene por qué ser permanente. Tenemos la oportunidad de renegociar nuestra relación con la tecnología. Podemos elegir no ser cómplices de una amnesia colectiva.

Recuperar el asombro por lo auténtico, dudar antes de compartir y, fundamentalmente, volver a mirarnos a los ojos sin una pantalla de por medio, son los actos de resistencia que van a mantener a salvo nuestro “grano de arena”. Al igual que en la historia que usé como analogía durante toda esta redacción, el futuro de nuestra «Fantasía» -que no es otra cosa que nuestra propia realidad humana- depende enteramente de nosotros. Es hora de darle un nombre y reclamar nuestro derecho a vivir en un mundo donde ver algo con nuestros propios ojos vuelva a ser, de una vez por todas, una forma de creer.

8. Bibliografía

CBS News (2 de agosto de 2024). Is the AI boom a bubble? Here’s what some experts say. Recuperado de https://www.cbsnews.com/news/artificial-intelligence-ai-bubble-stock-market-economy-dotcom

CBS News (29 de febrero de 2024). Deepfake videos impersonating real doctors push false medical advice and treatments. Recuperado de https://www.cbsnews.com/news/deepfake-videos-impersonating-real-doctors-push-false-medical-advice-treatments/

CBS News (27 de enero de 2026). As world marks International Holocaust Remembrance Day, concern over «AI slop» rewriting history. Recuperado de https://www.cbsnews.com/news/holocaust-remembrance-day-concern-ai-slop-rewriting-history/

Diario HOY (24 de enero de 2026). El papa León XIV vuelve a advertir sobre los peligros de la IA. Recuperado de https://www.hoy.com.py/mundo/2026/01/24/el-papa-leon-xiv-vuelve-a-advertir-sobre-los-peligros-de-la-ia

Estrategias de Inversión (6 de agosto de 2024). Las inversiones en IA y los préstamos arriesgados: ¿una nueva burbuja? Recuperado de https://www.estrategiasdeinversion.com/analisis/bolsa-y-mercados/informes/las-inversiones-en-ia-y-los-prestamos-arriesgados-n-869339

Hao, K. (2024). The AI empire: OpenAI and the cost of scale.

Heduvan, J. H. (2025). Paraguay en el ciberespacio: vulnerabilidades estratégicas en la frontera digital. TEDIC, Asunción, Paraguay.

Miller, E. J., et al. (2023). AI hyperrealism: why AI-generated faces are perceived as more real than human faces. Psychological Science, 34(12). https://doi.org/10.1177/09567976231207095

Nightingale, S. J., et al. (2024). Age-related differences in the ability to detect AI-generated images. Journal of Media Psychology.

Pascual, M. G. (21 de septiembre de 2024). La estafa de los falsos Brad Pitt: cómo dos mujeres perdieron cientos de miles de euros. El País. Recuperado de https://elpais.com/tecnologia/2024-09-21/la-estafa-de-los-falsos-brad-pitt-como-dos-mujeres-perdieron-cientos-de-miles-de-euros.html

Reuters (26 de enero de 2026). EU opens investigation into X over Grok’s sexualised imagery, lawmaker says. Recuperado de https://www.reuters.com/world/europe/eu-opens-investigation-into-x-over-groks-sexualised-imagery-lawmaker-says-2026-01-26/

Rini, R. (2020). Deepfakes and the epistemic backstop. Philosophers’ Imprint, 20(24).

Schiff, K. J., Schiff, D. S. y Bueno, N. S. (2023). The liar’s dividend: can politicians claim misinformation to evade accountability? [Working Paper].

Suleyman, M. y Bhaskar, M. (2023). The coming wave: technology, power, and the twenty-first century’s greatest dilemma. Crown, Nueva York, Estados Unidos.

UNESCO (2024). AI and the Holocaust: rewriting history? The impact of artificial intelligence on understanding the Holocaust. Recuperado de https://unesdoc.unesco.org/

Nuestro resumen: acciones de incidencia nacional de enero a abril 2026


En este blog te compartimos el resumen de las acciones que llevamos adelante en el ámbito nacional para incidir en políticas públicas, realizar alianzas con organizaciones, fortalecer las redes con nuestra comunidad y defender la perspectiva de derechos, de género e interseccional, en las diferentes áreas que atraviesan a los derechos digitales.

Por una economía de plataforma con mejores condiciones laborales

Nuevas investigaciones que analizan el panorama en América Latina

En enero, después de nueve meses de trabajo colaborativo, presentamos los resultados del ciclo de investigaciones Fairwork 2025, desarrollado por ocho países de América Latina que integran la red de investigación-acción Fairwork, que evalúa las condiciones de trabajo en plataformas laborales digitales como Uber, Bolt, Cabify, PedidosYa, entre muchas otras.

Este lanzamiento consolidó la aplicación de la metodología Fairwork en Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Perú, Paraguay y Uruguay. En este nuevo ciclo de investigación, se evaluaron 52 plataformas en dichos países, a partir de una revisión de fuentes abiertas y de 290 entrevistas con personas trabajadoras de estas plataformas, complementadas con diálogos con representantes de las empresas para triangular la información y definir los puntajes asignados.

La presentación, que fue coordinada por TEDIC, se realizó el 30 de enero a través de la plataforma Zoom, en la que representantes de los diversos países compartieron los hallazgos de sus investigaciones. Los resultados del trabajo en simultáneo evidencian puntajes muy bajos en la gran mayoría de las plataformas de los diferentes sectores analizados (reparto, transporte y trabajo doméstico), subrayando una falta de estándares mínimos de trabajo justo en la economía de plataforma de la región. Los informes reflejan que existe una minoría de plataformas que se han comprometido, con éxito, a mejorar las condiciones de trabajo.

Situación de economía de plataformas en Paraguay

La investigación Fairwork 2025, capítulo paraguayo, se centra en seis plataformas destacadas: Bolt, Uber y Muv, que prestan servicios de transporte de pasajeros, y, PedidosYa y Monchis, que se dedican a la entrega de productos. El informe también evalúa la plataforma doméstica Helpers.

Asimismo, siguiendo con nuestra incidencia en esa área, el 16 de abril participamos de la Audiencia pública para el Análisis del proyecto de Ley «Que regula la actividad y la seguridad de los prestadores de servicios y usuarios de plataformas digitales de movilidad y de reparto” que fue convocada por la Comisión de Ciencias, Tecnología, Innovación y Futuro.

Investigaciones, intercambios y divulgación de materiales para mitigar la desinformación

¿El Estado nos vigila?: Lanzamiento de la investigación Vigilancia y desinformación en Paraguay

En el marco de los 37 años de la caída de la dictadura en Paraguay, presentamos la investigación Vigilancia y desinformación en Paraguay con autoría de Marco Castillo, buscando conectar el pasado reciente con el presente a través de las políticas de vigilancia que despliega el Estado paraguayo.

En esta investigación, el autor analiza las principales características contemporáneas de este fenómeno a partir de entrevistas con actores claves. Estos intercambio muestran que la desinformación se articula con la normalización de la vigilancia social; el conocimiento limitado sobre las capacidades de vigilancia estatales y privadas; la limitada transparencia del acceso a la información pública y la existencia de estrategias activas de desinformación cada vez más comunes.

A raíz de este material, estuvimos presentes en algunos medios nacionales para divulgar el trabajo y problematizar el papel que ocupa hoy la desinformación cuando es utilizada por el Estado y las empresas privadas. Marco Castillo ofreció algunas entrevistas en medios nacionales para hablar sobre el tema.

Elecciones y violencia: encuentro con mujeres políticas

En marzo, realizamos un almuerzo con concejalas del departamento Central para dialogar sobre violencia digital y desinformación, fenómenos que impactan de manera desproporcionada en la participación política de las mujeres.

El encuentro permitió poner en común experiencias concretas: campañas de ataques coordinados, circulación de información falsa y formas de hostigamiento que buscan desalentar la presencia de las mujeres y disidencias en la política. Fue un espacio de confianza para compartir herramientas, estrategias de prevención y mecanismos de respuesta colectiva.

En un año electoral, estas conversaciones se vuelven especialmente necesarias. Hablar de desinformación no es solo hablar de lo que circula en Internet, es entender cómo esta afecta en la vida de las mujeres con voz pública. Por eso, es necesario defender y promover el derecho de las mujeres a participar en la vida política y pública, sin miedo, sin silenciamiento y sin violencia.

Soberanía de la información: encuentro Wikimedia y periodistas

Desde TEDIC, en conjunto con Wikimedia Foundation, organizamos un espacio de diálogo, dirigido a periodistas y comunicadores, con la presencia de Amalia Toledo, especialista en políticas públicas para América Latina y el Caribe.

En el encuentro, en el que participaron más de 20 periodistas de medios tradicionales e independientes, reflexionamos colectivamente sobre los desafíos actuales que enfrenta el ecosistema informativo en un contexto marcado por la expansión de la inteligencia artificial generativa y la creciente restricción del espacio cívico.

El intercambio giró en torno a la conversación sobre cómo los modelos de IA están transformando la producción, circulación y sostenibilidad de la información, así como los riesgos que plantea el extractivismo de datos y conocimiento para el periodismo independiente y los proyectos de conocimiento abierto.

Asimismo, los periodistas Leonardo Gómez Berniga y Belén Galeano presentaron resultados preliminares de las investigaciones que están realizando, bajo la coordinación de TEDIC, sobre cómo los medios de comunicación también son agentes de desinformación y atentan contra la integridad misma del periodismo.

Para cerrar la jornada, el diálogo se orientó hacia la búsqueda de estrategias colaborativas para fortalecer la integridad informativa y la soberanía del conocimiento en Paraguay y la región.

Conversatorio «La Inteligencia Artificial y sus usos en la academia»

El miércoles 29 de abril, el Grupo de Trabajo Estudios en Educación de la FACSO-UNA, llevó a cabo el conversatorio “La Inteligencia Artificial y sus usos en la academia”, en el Salón Auditorio Prof. Stella García, en el que nuestra directora ejecutiva, Maricarmen Sequera, estuvo invitada como panelista.

El espacio propició el análisis y la reflexión crítica sobre los desafíos, oportunidades y riesgos que implica la incorporación de la inteligencia artificial en el ámbito académico, destacando el rol y la responsabilidad de docentes y estudiantes en la construcción de políticas universitarias que acompañen su uso tecnológico.

Rumbo a la muestra ¿Dónde están las mujeres?

Minga feminista

Como primera acción en el marco del 8M, desde TEDIC impulsamos una minga feminista, un espacio de encuentro, conversación y reflexión colectiva sobre la representación de mujeres y diversidades en espacios de toma de decisiones, participación pública y producción cultural.

La actividad, que tuvo lugar en nuestra oficina a finales de febrero, reunió a feministas y referentes de la articulación de mujeres en Paraguay, con amplias trayectorias en el activismo y el trabajo por la igualdad de género en diferentes ámbitos.

Durante el encuentro trabajamos a partir de una selección de fotografías recopiladas a lo largo de los años para el proyecto All Male Panel. A través del análisis conjunto de las imágenes, abrimos conversaciones sobre poder, representación y las ausencias que persisten en espacios donde se define la agenda pública, cultural y tecnológica del país.

Este ejercicio de curaduría colectiva permitió resignificar las imágenes desde una mirada feminista y situada desde nuestros territorios. Las fotografías seleccionadas se utilizaron después para uno de los materiales principales de nuestra expo ¿Dónde están las mujeres?

Alianzas estratégicas

En el marco de nuestro proyecto All Male Panel, rumbo a la muestra artística ¿Dónde están las mujeres?, mantuvimos reuniones e intercambios con la Comisión de Equidad y Género del Senado de la Nación, presidido por la senadora Lilian Samaniego. La muestra no solo busca exponer el machismo en los espacios de poder, sino también tiene el objetivo de homenajear y valorizar el trabajo de las mujeres referentes que vienen trabajando por los derechos de las mujeres y diversidades.

En uno de los encuentros definimos los principales aspectos técnicos y organizativos para el montaje de la muestra, incluyendo la curaduría del material fotográfico, la conceptualización del espacio expositivo y los requerimientos logísticos necesarios para su instalación. De esa manera, concretamos una importante alianza para poder llevar nuestro proyecto artístico y político a uno de los espacios más relevantes de toma decisiones e incidencia: el Congreso Nacional.

Expo en el Congreso

Después de casi un año de trabajo, en alianza con la Comisión de Equidad y Género del Senado, el miércoles 22 de abril inauguramos, en el Congreso de la Nación, la muestra ¿Dónde están las mujeres?, que expone a través de obras, experiencias y fotografías el machismo en los espacios de poder y decisión, basada en el archivo All Male Panel, que recopila más de 1.500 registros, desde el año 2017, de paneles, seminarios y eventos públicos integrados exclusivamente por hombres en calidad de expertos.

La exposición ¿Dónde están las mujeres?, que se desprende del proyecto All Male Panel, está conformada por tres obras de diferentes formatos y presentaciones, que fueron desarrolladas por Paz Moreno Re, Betania Ruttia y Riccardo Castellani, a través de un largo proceso de investigación, intercambio, conceptualización y creación de más de seis meses, guiado por la artista Claudia Casarino y con la curaduría de Jazmín Ruiz Díaz.

Asimismo, acompaña la muestra un collage de gran tamaño, desarrollado por la artista Karen Vera, con la dirección de arte de Romina Aquino González, conformado por una selección de fotos extraídas del repositorio y seleccionadas en la minga feminista.

Como otra forma de dar respuesta a esos paneles, desde TEDIC invitamos a mujeres referentes de la política, la sociedad civil, la academia y las ciencias, a recibir un homenaje por sus trabajos a favor de sociedades más justas e igualitarias, como también como una forma de reconocer sus trayectorias en ambientes predominantemente masculinos. Entre las homenajeadas se encuentran: Blanca Ovelar, Esperanza Martínez, Johanna Ortega, Lilian Samaniego, Celeste Amarilla, Desirée Masi, Milda Rivarola, Tina Alvarenga y Antonieta Rojas.

Las homenajeadas firmaron un manifiesto a favor de la igualdad y en contra de los all male panel. Comprometiéndose a no legitimar ese tipo de espacios y a promover la activamente la inclusión de voces de mujeres y diversidades en espacios de decisión política, académica y social. Como también, exigen al gobierno debatir y sancionar proyectos legislativos como el que previene y erradica la violencia política por razones de género y por otro lado, el ciberacoso.

Diálogos para la acción política

Del 22 al 25 de abril, llegó a Asunción la primera misión de la Red de Innovación Política, conformada por un grupo de 15 personas de toda América Latina, en busca de intercambios y colaboraciones para construir democracias más justas.

En el marco de dicha visita, el jueves 23 de abril en nuestra oficina, co organizamos con Alma Cívica y el apoyo de Aula Política, el evento Diálogos para la acción política, en el que la Misión de la Red, candidatos y candidatas a concejales, representantes de la sociedad civil y juventudes organizadas compartieron sus experiencias, vivencias y percepciones sobre lo que implica construir innovación política desde sus territorios hoy.

En el encuentro se conversó sobre los desafíos actuales de las democracias latinoamericanas, el avance de nuevas derechas y autoritarismos, y las posibilidades de construir participación política desde nuevas generaciones y experiencias emergentes. A partir del intercambio regional y el trabajo colectivo, se buscó fortalecer redes, compartir aprendizajes y pensar herramientas concretas para la acción política.


Reconocimiento a la campaña “Mis datos, mis derechos”

Nuestra campaña de incidencia y comunicación “Mis datos, mis derechos” fue seleccionada y premiada con mención de honor por la VI edición del Premio Iberoamericano de Educación en Derechos Humanos “Óscar Arnulfo Romero” llevada adelante por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) en Paraguay.

El jueves 23 de abril, participamos del acto de premiación y entrega de certificados junto a los otros proyectos destacados. Fue un espacio muy valioso de encuentro e intercambio, en el que se reconoció el trabajo que cada iniciativa impulsa en la promoción de los derechos humanos a través de la educación.

Nuestro resumen: acciones de incidencia internacional de enero a abril 2026

Como todos los años, desde TEDIC presentamos un resumen cuatrimestral de las acciones de incidencia internacional que realizamos siguiendo nuestra política interna de transparencia desde el 2015. Conocé todo lo que estuvimos haciendo en el plano internacional durante los inicios de este año:

Enero

En el primer mes del año, participamos en el Enhancing the Resilience of Communication Infrastructure en Taipéi, Taiwán, un taller internacional organizado bajo el marco del Global Cooperation and Training Framework (GCTF), del 21 al 23 de enero. Este espacio reunió a más de 190 funcionarios, especialistas y representantes de gobiernos y la industria de al menos 26 países y regiones. Entre las invitadas oficiales estuvo nuestra Directora Maricarmen Sequera, que fue invitada por la embajada de Taiwán en Paraguay. En este espacio se abordaron temas clave relacionados con la gobernanza, protección y recuperación de las infraestructuras de comunicaciones frente a desastres naturales, riesgos cibernéticos y presiones geopolíticas. Asimismo, se discutieron tendencias de políticas públicas, mecanismos de respuesta ante incidentes, protección y reparación de cables submarinos-críticos para la conectividad global-, así como la importancia de explorar tecnologías alternativas y fortalecer la colaboración entre Estado y sector privado para reforzar la resiliencia de las redes de telecomunicaciones y otros sistemas de comunicación críticos.

La agenda también incluyó intercambios de experiencias prácticas: como visitas a instalaciones clave de infraestructura en estaciones de aterrizaje de cables submarinos. Dichos recorridos estuvieron acompañados de ponencias de altos ejecutivos y expertos internacionales, poniendo de relieve cómo diferentes países están enfrentando desafíos como la protección de cables, la continuidad operativa de sistemas terrestres, satelitales y aéreos, y la coordinación regional e internacional para responder a fallos o ataques. En conjunto, estas discusiones enfatizaron la necesidad de marcos legales y operativos más sólidos, mejores mecanismos de cooperación público-privada y la integración de consideraciones tanto técnicas como de política pública para fortalecer capacidades de resiliencia frente a amenazas actuales y emergentes.

Febrero

Del 9 al 13 de febrero, participamos en las pre-sesiones del Examen Periódico Universal (EPU) de Paraguay en Ginebra, un espacio clave para presentar ante Estados miembros de la ONU las principales preocupaciones y recomendaciones en materia de derechos humanos en el entorno digital. Nuestra directora ejecutiva, Maricarmen Sequera, fue quien redactó los tres informes que presentó Paraguay en el 2025 y en el evento, se encargó de intervenir y exponer los hallazgos sobre vigilancia estatal, falta de transparencia en el uso de tecnologías, brechas en protección de datos personales y riesgos asociados a políticas públicas que afectan la privacidad, la libertad de expresión y el acceso a la información en Paraguay.

Además de la presentación oficial, como TEDIC mantuvimos reuniones bilaterales con diversas delegaciones diplomáticas para profundizar en los temas priorizados y promover recomendaciones concretas que puedan ser incluidas en el próximo ciclo del EPU. Esta participación buscó reforzar la incidencia internacional de nuestra organización y asegurar que la agenda de derechos digitales esté presente en los compromisos que Paraguay deberá asumir ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

Igualmente, durante las siguientes semanas, en Asunción, se siguió con la agenda de reuniones con países que se mostraron interesados en escuchar en detalle los informes EPU de TEDIC y de las demás organizaciones que participaron en Ginebra.

Para mas detalles de la información leé nuestro blog in extenso sobre este trabajo.

Una semana después, estuvimos presentos en uno de los encuentros globales más importantes sobre inteligencia artificial: el AI Impact Summit 2026 en Nueva Delhi, India, realizado del 16 al 20 de febrero. Nuestra Directora Ejecutiva, Maricarmen Sequera, representó a la organización en este espacio donde miles de participantes, incluyendo líderes tecnológicos, diplomáticos y representantes gubernamentales, se reunieron para discutir el rumbo de la gobernanza de la IA. Desde TEDIC llevamos una preocupación central: los debates actuales sobre inteligencia artificial y soberanía están siendo cada vez más moldeados por agendas de seguridad estatal y competencia geopolítica, mientras que los derechos humanos, la justicia ambiental y las voces de las comunidades más afectadas siguen quedando relegadas.

Durante la semana del Summit, como TEDIC, junto con otras organizaciones de sociedad civil, aportamos al debate desde una perspectiva que prioriza justicia, equidad y derechos humanos. La participación buscó subrayar la importancia de contar con políticas y marcos normativos que integren desarrollo económico, sostenibilidad ambiental, democracia y derechos laborales. Este espacio también evidenció la urgencia de aumentar la representación de grupos históricamente excluidos y de asegurar mecanismos reales para que las comunidades vulnerabilizadas puedan incidir en la construcción de la gobernanza global de la IA.

El evento culminó con una declaración final firmada por 89 países, que propone siete pilares fundamentales como la construcción de confianza, el desarrollo de capital humano y la democratización del acceso a la tecnología. Sin embargo, su carácter no vinculante y la falta de compromisos claros reflejan las tensiones sobre cómo transformar estas aspiraciones en acciones concretas. La experiencia en India mostró la relevancia de estos diálogos internacionales, pero también los desafíos persistentes para garantizar que la gobernanza de la IA ponga realmente en el centro los derechos, la participación significativa y un análisis crítico de las desigualdades estructurales. Mas detalles sobre nuestra participación aquí.

También este mes, desde TEDIC nos sumamos a la campaña internacional Keep Android Open, una iniciativa que busca garantizar que Android siga siendo un sistema operativo abierto, interoperable y libre de prácticas que limiten la competencia, la innovación y los derechos de las y los usuarios. Esta campaña nace a partir del anuncio de Google que para verificar los APKs que se suben a su repositorio deberán ser pagados a Google mensualmente o por descarga. La campaña advierte sobre los riesgos de un ecosistema cada vez más cerrado, en el que unas pocas empresas pueden controlar qué aplicaciones usamos, cómo accedemos a la información y qué opciones tenemos para proteger nuestra privacidad. Sumarnos a esta acción es fundamental porque un Android abierto beneficia a todas las personas: promueve mayor transparencia, más alternativas tecnológicas, mejores condiciones para desarrolladores independientes y, sobre todo, fortalece la autonomía digital de quienes usamos dispositivos móviles todos los días.

Marzo

Este mes empezó con un reconocimiento especial a nuestra Directora Ejecutiva, Maricarmen Sequera, quien fue seleccionada para el Programa de Reconocimiento e Intercambio de Mujeres Líderes Iberoamericanas, impulsado por la Cooperación Española y la Fundación Carolina. Este programa, creado en 2008 y reactivado hace tres años, destaca anualmente a mujeres de la región por su trayectoria, liderazgo y contribución en diversas áreas de impacto social, político y cultural.

En su XI edición, que se llevó a cabo del 9 al 13 de marzo en Madrid, la Embajada de España en Paraguay propuso la candidatura de Maricarmen Sequera, cuyo perfil fue finalmente seleccionado para integrar el grupo de líderes reconocidas este año. Durante toda esa semana se realizó un intercambio con autoridades, instituciones y programas de España con las participantes.

En esa semana, la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), en colaboración con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y ONU Mujeres, invitó a Maricarmen Sequera a participar en el acto de presentación del estudio “Mujeres en la Economía de Plataformas: desafíos y oportunidades en Iberoamérica”. En el evento, nuestra Directora Ejecutiva tuvo a su cargo la la presentación del panel posterior a la presentación del informe, donde expuso sobre la experiencia de Paraguay en el ecosistema de Fairwork y los desafíos específicos que enfrentan las trabajadoras de plataformas en el país.

El informe presentado examina las oportunidades y las barreras que afectan la participación laboral de las mujeres en plataformas basadas en ubicación y en plataformas de trabajo en línea. Asimismo, identifica recomendaciones clave para avanzar hacia condiciones de trabajo decente, promover la igualdad de género y fortalecer políticas públicas que garanticen una economía digital más justa e inclusiva para todas.

Durante la semana siguiente, viajamos a Paris, Francia, para participar de la tercera reunión del EU–LAC Digital Alliance Policy Dialogue que se realizó del 18 al 20 de marzo. Este encuentro da continuidad a los diálogos de alto nivel sobre ciberseguridad realizados en Santo Domingo, República Dominicana, en febrero de 2024, y sobre conectividad significativa realizados en Santiago de Chile en noviembre de 2024, reuniones de las que también formamos parte. En este marco, el diálogo buscó avanzar en las prioridades de cooperación digital entre Europa, América Latina y el Caribe, incluyendo el desarrollo de iniciativas conjuntas, alianzas público-privadas y el fortalecimiento de capacidades en áreas estratégicas de la agenda digital en especial ciberseguridad.

Nuestra directora, Maricarmen Sequera, fue una de las representantes del Civil Society Ad-Hoc Group(D4d hub) para participar en este diálogo, que reunió a actores de Europa, América Latina y el Caribe con el objetivo de fortalecer la cooperación y el intercambio en torno a la transformación digital en la región.

Durante los tres días intensos de trabajo se realizaron actividades que estuvieron centradas en ciberseguridad y en el fortalecimiento de capacidades de respuesta ante incidentes. La jornada incluyó un ejercicio práctico de gestión de crisis, basado en el ataque cibernético ocurrido en Costa Rica en 2022, que permitió a las y los participantes analizar escenarios reales y proponer medidas de mitigación. Además, se desarrolló una segunda simulación aplicada a un país ficticio del Caribe o Sudamérica, con el objetivo de poner en práctica aprendizajes previos y explorar estrategias coordinadas de resiliencia. Por la tarde, el encuentro incorporó un espacio de networking estructurado, con reuniones breves entre actores clave y actividades complementarias como charlas relámpago y mesas colectivas orientadas a fortalecer vínculos interinstitucionales.

El ultimo día estuvo dedicado a la conectividad, abordando tanto infraestructuras terrestres como soluciones satelitales. La sesión inició con un panel sobre 5G seguro en la Unión Europea y América Latina, seguido de trabajos en grupo donde se identificaron casos de uso y medidas prácticas para impulsar su adopción regional, considerando no solo los beneficios para las comunidades, sino también las responsabilidades del sector público y privado en su despliegue. La jornada concluyó con un panel integrado por empresas europeas de internet satelital, cuyo enfoque estuvo principalmente orientado a presentar servicios dirigidos al sector público, como alternativas para ampliar la cobertura y apoyar el desarrollo de redes comunitarias.

A finales del mes de marzo, nos sumamos a la campaña regional A2K (Acceso al conocimiento en América Latina) sobre las implicancias de la IA y las negociaciones en la OMPI-ONU sobre la innovación social.

Y el 30 de marzo, desde TEDIC, junto con otras organizaciones de la sociedad civil y en una carta liderada por CEJIL, Artigo 19 y CIVICUS, nos sumamos a un llamado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para solicitar que el proceso de selección del próximo o próxima Relator/a Especial para la Libertad de Expresión se inicie de manera urgente, manteniendo los estándares de transparencia, participación amplia y criterios democráticos que caracterizaron el proceso de 2020. La coalición destaca la importancia de garantizar un concurso abierto, con criterios públicos, representación diversa y un escrutinio amplio por parte de la sociedad civil, señalando que estas condiciones son esenciales para asegurar la idoneidad de los perfiles y la legitimidad de la decisión final de la CIDH.

Abril

Participamos en el Digital Rights and Inclusion Forum 2026, uno de los espacios más relevantes a nivel global para el debate sobre derechos digitales, inclusión y gobernanza de Internet en el Sur Global.

El DRIF 2026 se realizó del 14 al 16 de abril en la ciudad de Abiyán, Costa de Marfil, reuniendo a actores de la sociedad civil, gobiernos, academia, sector privado y comunidad técnica para intercambiar ideas, compartir soluciones e impulsar agendas comunes en torno a los desafíos digitales contemporáneos. Bajo el lema “Construyendo futuros digitales inclusivos y resilientes”, esta edición abordó temas clave como inteligencia artificial y tecnologías emergentes, privacidad y protección de datos, seguridad digital, inclusión de grupos marginados y gobernanza de Internet.

El foro se ha consolidado como una plataforma estratégica para dar forma a políticas digitales, fomentar alianzas y promover acciones concretas en defensa de los derechos humanos en entornos digitales.

Desde TEDIC, estuvimos presentes a través de la participación de nuestra coordinadora de proyectos, Jazmín Ruiz Díaz, quien tuvo activa participación en tres diferentes paneles: presentamos nuestra investigación realizada en torno a la economía de plataformas en la charla «De la acción regional a los estándares globales: influyendo en la OIT sobre el trabajo en plataformas», luego, fuimos invitadas por Muthuri Kathure de BBC Media Action, a ser co-anfitrionas en un conversatorio para examinar cómo las plataformas y tecnologías como la IA influyeron en procesos electorales recientes en el Sur Global y finalmente, cerramos nuestra participación moderando un panel sobre «Violencia digital de género: avances regulatorios y brechas persistentes en el Sur Global».

Durante la semana del 20 y 21 de abril en Bogotá se realizó la primera reunión sobre Ecosistema de Infraestructura Pública Digital. Esta reunión cerrada fue liderada por el consorcio conformado por Cepei, ILDA y Open Data Charter que, con el apoyo de Co-Develop, se encuentra implementando un proyecto cuyo objetivo es fortalecer la participación de las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) en el ecosistema de Infraestructura Pública Digital (DPI) en América Latina y el Caribe.

Este encuentro tuvo por objetivo generar un espacio de diálogo regional para identificar convergencias en la comprensión de la Infraestructura Pública Digital (DPI) en ALC y reflexionar sobre el rol de la sociedad civil, así como sobre los mecanismos y espacios de incidencia en el ecosistema de DPI. Nuestra directora, Maricarmen Sequera, representó a TEDIC en esta reunión para el desarrollo de la agenda que viene trabajando con este consorcio hace unos meses de manera remota.

El 22 de abril, se realizó el lanzamiento virtual de los informes regionales Sur Futuro sobre trabajo de plataformas en América Latina llevado adelante bajo coordinación de la prestigiosa Universidad Adolfo Ibáñez en Chile. Desde el equipo de TEDIC, fuimos parte del trabajo de investigación en alianza con personas investigadoras de Argentina, Brasil, Colombia, Perú y Uruguay.

Los siete estudios que integran este proyecto exploran cómo se vive el trabajo de plataformas desde la experiencia de quienes lo realizan. A partir de 185 entrevistas en profundidad personas que trabajan en plataformas (reparto, transporte y datos), representantes sindicales y actores del ecosistema, los documentos analizan cómo se organiza el trabajo cotidiano, qué estrategias desarrollan quienes participan en estas actividades y cómo interpretan las promesas de autonomía y flexibilidad asociadas a este tipo de empleo.

El estudio realizado en Paraguay, liderado por Eduardo Carrillo, propone un análisis con base en entrevistas a personas trabajadoras de delivery, transporte de pasajeros, y trabajadoras en la nube. Fueron entrevistadas un total de 27 personas trabajadoras del sector delivery, transporte de pasajeros y empresas internacionales que contratan a personas en formato virtual (o “nube”) para analítica de datos, inteligencia, servicios de apuestas en línea y traducción.

Los resultados de los trabajos regionales se pueden ver aquí y los específicos al estudio de Paraguay, están disponibles aquí.

Y el último evento de este mes fue el Americas Regional Forum 2026, co-organizado por Alma Cívica y el Global Democracy Coalition (GDC), que se llevó a cabo el 23 y 24 de abril de 2026 en nuestro país. El evento hizo foco en la renovación democrática impulsada por las comunidades, la participación ciudadana y el fortalecimiento institucional en la región. Asimismo, abordó prácticas innovadoras de gobernanza participativa y mecanismos que promuevan la toma de decisiones inclusiva y responsable.

En este marco, TEDIC estuvo presente participando con un panel titulado “Democracia en tiempos de tecnologías de vigilancia”, aportando una perspectiva crítica sobre los riesgos que estas herramientas representan para los derechos humanos y el espacio cívico en las Américas.

[Fanzine] Estamos vigilando para su seguridad: Narrativas de ayer y hoy

A través de este fanzine, buscamos analizar algunas narrativas que utilizan el Estado y las empresas privadas en Paraguay, para justificar la implementación de políticas de vigilancia sin una mirada integral.

Tomando como base principal los hallazgos de la investigación exploratoria Vigilancia y desinformación en Paraguay, de Marco Castillo, este material ahonda, de forma pedagógica, cómo algunas entidades públicas y privadas aprovechan ciertas situaciones de crisis para argumentar el uso de vigilancia. En vez de dar una respuesta al problema de fondo en esos contextos, el Estado simplifica la solución y desplaza el foco, aumentando las medidas de securitización y vigilancia.

También queremos darte recomendaciones y herramientas para que puedas desarmar esas narrativas y proteger tu privacidad en colectivo.

Leé el material completo.

Narrar el futuro del trabajo: Experiencias y visiones desde la periferia digital en Paraguay

Contexto general

En línea con los fenómenos globales relacionados a la irrupción tecnológica en el ámbito laboral, la economía de plataformas es una realidad en constante crecimiento y evolución en Paraguay. Desde el lanzamiento de la primera aplicación de transporte de pasajeros en el país, la empresa nacional MUV, el ecosistema ha tenido un crecimiento notable.

Un estudio de la Organización Internacional para el Trabajo (OIT), que se constituye en uno de los primeros informes detallados sobre la economía de plataformas en el país, da cuenta de que existen más de 40 plataformas digitales intermediarias operando en el Paraguay. El estudio define a la economía de plataformas como actividades económicas intermediadas por una plataforma a través de la cual las personas trabajadoras o vendedoras independientes pueden vender un servicio o un bien, incluyendo así a plataformas de comercio electrónico. No obstante, señala también la existencia de múltiples plataformas de transporte y delivery, que forman parte del objeto de análisis de este estudio, junto con otras plataformas de servicios en la nube.

Con base en diversas noticias de medios de prensa, así como estudios que analizan dicho ecosistema, es razonable concluir que, en la actual economía de plataformas paraguaya, predominan las aplicaciones de transporte de pasajeros y delivery de productos. Es también evidente que las mismas cuentan con una importante fuerza laboral. Declaraciones en medios de prensa del responsable nacional de la empresa Bolt, dan cuenta de una cifra de 15.000 conductores operando en dicha plataforma a nivel país en 2024. Informes de incidencia de política pública de la misma empresa arrojan, sin embargo, una cifra de 20.000 conductores. La plataforma MUV mencionaba también, ya en el año 2022, una flota de aproximadamente 8.000 conductores. Es importante destacar que, a la fecha, no existen estadísticas oficiales sobre el tamaño de dicho ecosistema desde instituciones como el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTESS) o el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Expandiendo la mirada del trabajo de plataformas

A modo de continuar expandiendo la generación de información, y comprensión del trabajo en plataformas en Paraguay, desde el equipo de TEDIC, y en alianza con personas investigadoras de Argentina, Brasil, Colombia, Perú y Uruguay, bajo coordinación de la prestigiosa Universidad Adolfo Ibáñez en Chile, se determinó la necesidad de generar información comparada desde diversas perspectivas.

Partiendo de una conceptualización acordada de que las personas trabajadoras se han convertido en una emergente fuerza laboral que realiza tareas organizadas y mediadas por un dispositivo tecnológico que va desde el transporte de pasajeros, la venta de bienes y servicios, la creación de contenidos, hasta la digitación y clasificación de información que alimentan el funcionamiento de algoritmos computacionales, se desarrolló un estudio que propone un análisis del trabajo en plataformas desde los imaginarios sociales. Tal concepto permite analizar cómo las personas trabajadoras de plataforma interpretan y justifican su participación en estas actividades en contextos específicos.

Partiendo de dicha comprensión, y tras el desarrollo colaborativo de un cuestionario que abordó cuestiones como los motivos por el cuáles las personas trabajadoras realizan este tipo de trabajo, sus percepciones sobre aspectos positivos y negativos de este trabajo, así como sus proyecciones a futuro, la encuesta fue aplicada en dichos países durante el primer semestre del 2025, generando más de 100 entrevistas con personas trabajadoras en diversos tipos de plataforma.

Paraguay

El estudio realizado en Paraguay propone un análisis con base en entrevistas a personas trabajadoras de delivery, transporte de pasajeros, y trabajadoras en la nube, a modo de comprender mejor las necesidades y oportunidades que identifican en sus respectivos trabajos, y a modo de poder destacar sus experiencias en dicho ecosistema, con miras a fomentar un debate informado en la materia. Fueron entrevistadas un total de 27 personas trabajadoras del sector delivery, transporte de pasajeros y empresas internacionales que contratan a personas en formato virtual (o “nube”) para analítica de datos, inteligencia, servicios de apuestas en línea y traducción1. Se entrevistaron un total de 11 mujeres cis, 15 hombres cis y 1 hombre trans. El rango etario de la muestra es amplio, entre 20 y 60 años. El estudio se constituye en un aporte novedoso en el todavía incipiente ecosistema de trabajo en plataformas en Paraguay, ya que si bien existen diversos estudios que dan cuenta del trabajo en plataformas tipo Uber, Bolt y PedidosYa, la información sobre los trabajadores de nube en Paraguay todavía es escasa.

Conclusiones y recomendaciones

Los testimonios apuntan a una serie de experiencias diarias y coyunturales que desnudan un complejo panorama con diversos actores: clientes, restaurantes y locales de servicio, personas trabajadoras de plataforma, agentes de tránsito, así como las propias plataformas.

Es importante señalar que, con base en las interacciones del panorama de actores mencionado, emergen una serie de situaciones de discriminación específicas al sector de reparto, que deben ser abordadas de manera acorde. Si bien los testimonios no apuntan directamente a las plataformas como fuente de discriminación, sino más bien a interacciones con diversos tipos de clientes y empresas proveedoras de productos, es evidente que no existen mecanismos de prevención para evitar que estas situaciones se produzcan en primer lugar. En ese sentido, las plataformas deben activamente diseñar políticas antidiscriminación que fomenten una coexistencia sana dentro del ecosistema de plataformas.

Por otra parte, la digitalización del trabajo ha habilitado una aparente deshumanización de trabajadores, particularmente reparto y trabajo en la nube, que requiere atención por parte de las plataformas. Diversos testimonios en estas dos modalidades de trabajo apuntan a sensaciones de ser consideradas como máquinas, percepciones que no surgen dentro de las entrevistas con personas trabajadoras de transporte de pasajeros. Es imperativo rechazar un futuro que no permita que diversos integrantes del ecosistema de plataformas mantengan un grado mínimo de reconocimiento hacia las personas trabajadoras que hacen viable la existencia de estos sectores, y políticas de educación para todo el ecosistema de plataforma, no solamente para personas trabajadoras. Tales políticas son necesarias de desplegar y para distintos públicos.

En contraste, e independiente de la interfaz digital que domina este tipo de trabajos, distintos testimonios de personas trabajadoras de reparto, nube y transporte destacan la necesidad y la búsqueda de comunidad como una parte indiscutible de su trabajo. Tales necesidades deben ser tomadas en cuenta por las plataformas. Políticas que fomenten el encuentro presencial y virtual, así como espacios de interacción para el intercambio de experiencias o la mera socialización en el marco de las funciones desempeñadas por las personas trabajadoras, son cruciales para evitar sensaciones de aislamiento y soledad.

Por último, y como una cuestión importante a resaltar con base en los diversos testimonios recolectados, resulta evidente que la flexibilidad y autonomía percibidas por las personas entrevistadas constituyen beneficios innegables asociados al trabajo que desempeñan. Dichas percepciones de beneficios deben ser preservadas en cualquier discusión sobre regulación del sector, con el fin de garantizar condiciones laborales básicas actualmente negadas a estos trabajadores, sin eliminar los beneficios que los mantienen vinculados al sector pese a las problemáticas que reconocen en este ecosistema.

Leé el informe completo aquí.

1Debido al relativo pequeño tamaño del ecosistema en Paraguay, y a modo de resguardar la identidad de personas que prestaron sus testimonios en el marco del presente estudio en Paraguay, los nombres de estas empresas son omitidos en dicho estudio.

World Press Freedom Day 2026

La Conferencia Mundial del Día Mundial de la Libertad de Prensa 2026, titulada «Forjando un futuro en paz», se celebrará los días 4 y 5 de mayo en Lusaka (Zambia). La conferencia supondrá un momento crucial para reafirmar la libertad de expresión como palanca tanto normativa, como empírica para forjar el futuro de las sociedades de la información. Será copatrocinada por el Gobierno de Zambia y se organizará de forma consecutiva a RightsCon 2026. Nuestra directora, Maricarmen Sequera, participará de este encuentro como en años anteriores.